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El disidente Ricardo Bofill se marcha de Cuba

Ricardo Borfill, ex preso político y dirigente de la principal organización cubana de derechos humanos, anunció que abandonará en los próximo días La Habana para trasladarse a la República Federal de Alemania. Su salida de Cuba, tres años después de haber sido puesto en libertad provisional, podría descabezar el más activo y polémico movimiento de oposición encontrado en el país en los últimos años por el Gobierno de Fidel Castro.

El objetivo de Ricardo Bofill, según él mismo declaró a este periódico, es presionar desde Europa para que la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que esta semana concluyó una visita de inspección a Cuba, redacte un informe verídico sobre lo que, desde su punto de vista, es la situación en la isla. Bofill confesó que teme que, debido al mecanismo interno de trabajo de la comisión, el informe final, que debe ser presentado el próximo mes de marzo en Ginebra, que de "mediatizado".El controvertido disidente recluido en su propio domicilio desde el pasado mes de febrero, informó que dispone de una in vitación de la Sociedad Internacional de Derechos Humanos de Francfort para trasladarse a la RFA, donde inicialmente será sometido a una intervención quirúrgica en un riñón. "Posteriormente me sumaré a los trabajos de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU", declaró.

Intención de regresar

Bofill asegura que su salida del país no tiene nada que ver con la gestión de la comisión y añade que los representantes de las Naciones Unidas en ningún momento negociaron con el Gobierno cubano una solución para su caso. Durante los 10 días que la comisión permaneció en Cuba, sus integrantes no llegaron a entrevistarse con Bofill, ya que éste se negó a acudir al hotel en el que permanecían los representantes de la ONU, aduciendo razones de seguridad.

Bofill, de 54 años de edad, recibió recientemente autorización de las autoridades cubanas para abandonar el país, aunque éstas le obligan a hacerlo de forma definitiva. Sin embargo, el propósito del escritor y periodista, condenado a 17 años de cárcel en 1980 por supuestas actividades contra el sistema, es, según sus propias palabras, regresar a Cuba una vez que la comisión de la ONU haya presentado su informe, para lo cual buscará que los Gobiernos europeos ejerzan presión sobre La Habana.

Después de la RFA, Ricardo Bofill pretende visitar Francia, Estados Unidos y España, para tomar contacto con las diferentes comunidades de exiliados cubanos. El presidente del Comité Cubano de Derechos Humanos prefiere no anunciar el día exacto en que saldrá de la isla, pero asegura que será "en un plazo relativamente breve". Bofill dice que todavía no ha comunicado a las autoridades migratorias cubanas sus intenciones de viaje, pero que no espera encontrar dificultades.

Su casa, en un barrio situado a 10 kilómetros de La Habana, se encuentra ya repleta de cajas con libros y documentos que el activista pretende sacar del país para su trabajo en el exterior.

La actuación de Bofill concentró principalmente la atención mundial con ocasión de los cinco meses -entre agosto de 1986 y enero de 1987- que pasé refugiado en la Embajada de Francia en La Habana, mientras el Gobierno francés conseguía del cubano un compromiso para que el disidente no fuese detenido al abandonar la delegación diplomática.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de octubre de 1988

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