Crítica:Crítica
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Efectismo

Tercer intento de sacarle el jugo al asunto de una película sin la menor importancia, pero que inicialmente tuvo éxito a causa de sus abracadabrantes -y ciertamente muy bien ejecutados- trucos de laboratorio. Y lo que allí, en el primer Poltergeist, era una novedad sin mayor trascendencia se convierte ahora en un abusivo manoseo al aparato de trucaje por el trucaje mismo. Un poquito de circo electrónico y ningún despunte de verdadera inventiva cinematográfica.Lo que de aportación técnica tenía aquel juego ya nos fue dado con creces en la traca de trucos del primer Poltergeist. Ahora sólo les queda a los urdidores de este refrito ofrecer a los espectadores que gustaron de aquello algunos pies nuevos que les permita recorrer interiormente el camino antiguo, o para que la memoria refresque el recuerdo de un itinerario ya recorrido y que, por supuesto, no conduce a ninguna parte, salvo al adocenamiento. Nada más que esto, aparte del puro y simple vacío cinematográfico. Efecto sobre efecto, todo degenera en efectismo.

Poltergeist III

Dirección: Gary Sherman. Guión: Gary Sherman, Brian Taggert. Fotografía: Alex Nepomniaschy. Música: Joe Renzetti. Estados Unidos, 1988. Intérpretes: Tom Skerrit, Naney Allen, Heather O'Rourke, Zelda Rubinstein, Lara Flynn Boyle. Estreno en Madrid en cines Imperial y La Vaguada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 19 de septiembre de 1988.

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