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El Gobierno birmano cede ante la oposición y convoca elecciones libres

El comité central del partido único de Birmania, el Partido del Programa Socialista Birmano (BBSP), cedió ayer ante la principal demanda de la oposición y decidió convocar elecciones libres y abiertas a todos los partidos, por primera vez en 26 años de régimen. La decisión sorprendió tanto a la oposición como a muchos miembros del Gobierno, que esperaban los resultados de un congreso extraordinario del partido, previsto para mañana lunes, en el que debía acordarse la realización de un referéndum sobre el futuro político del país.

Radio Rangún, una de las pocas instituciones estatales que aún controla el Gobierno, efectuó el soprendente anuncio un día después de que el líder de la oposición, U Nu, formara un Gobierno provisional y convocara, por su parte, unas elecciones generales para el próximo 9 de octubre. La oposición birmana había rechazado de plano las propuestas de convocar un referéndum, al que calificaban de maniobra dilatoria.La gota que empujó la decisión del BBSP fue, al parecer, la presencia de centenares de militares y policías en activo en las marchas de los últimos días de la oposición en las principales ciudades. Unos 400 soldados de la Fuerza Aérea de una base cercana a Rangún, así como un centenar de la Marina y el Ejército, se unieron a las manifestaciones de protesta del pasado viernes en la capital, mientras que al menos un millar de soldados participaron en las manifestaciones del jueves y viernes en Mandalay, 600 kilómetros al Norte, que está en manos de la oposición desde el mes pasado.

El comité central aprobó "aceptar el sistema multipartidario", dijo la radio. "Habrá elecciones generales libres", añadió el texto del anuncio, que no especificó la fecha ni las condiciones de la votación. Según el despacho radiado, los detalles de la elección deberán ser adoptados por la Cámara de Diputados en una sesión especial a celebrarse el martes próximo.

Para la noche de ayer estaba prevista la comparecencia del presidente, Maung Maung, ante el pueblo para explicar los pasos a seguir, ante una oleada de manifestaciones de alegría entre los millones de manifestantes que han copado las calles durante un mes y medio.

Flores para la policía

Muchos manifestantes se acercaban a los piquetes de policías en las calles para regalarles flores, en agradecimiento a su actitud permisiva, después de las masivas represiones del Ejército de mediados de agosto, en las que murieron unas 3.000 personas.Las primeras reacciones de los dirigentes de la protesta fueron, sin embargo, cautas. Los líderes estudiantiles rechazaron el anuncio del Gobierno y dijeron que mantendrán las protestas hasta que caiga el régimen. En Mandalay, también los dirigentes estudiantiles afirmaron que mantendrán la huelga general hasta confirmar que las promesas del Gobierno se hagan realidad.

Durante la sesión del comité central que decidió aprobar las elecciones, unos 100.000 manifestantes llegaron hasta el edificio del Parlamento, sede de la reunión, para presionar por sus demandas. Las tropas les cerraron el paso con armas y vehículos blindados, pero miles de niños y monjes budistas se adelantaron y exigieron a los soldados que los dejaran pasar o que dispararan sobre ellos. Tras esto, los soldados se retiraron y muchos de ellos se unieron a la multitud, según testigos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de septiembre de 1988

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