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Odios nacionalistas profundos y ancestrales

El Jefe de la Liga de los Comunistas de Serbia, Svobodan Milosevic, ha recurrido al nacionalismo para lograr sus ambiciones. Éstas son, en todo caso, la liquidación de las autonomías de Kosovo y Volvodina dentro de la república serbia.Después, sospechan muchos, quiere imponer la supremacía serbia a toda la república federativa de Yugoslavia. Eslovenia y Croacia se ven como las próximas víctimas del expansionismo serbio de Milosevic.

La agitación también sirve para desviar la atención de los graves problemas económicos, de la necesidad de reformas hacia una economía de mercado y del fracaso estrepitoso del proyecto ideológico de desarrollo de Yugoslavia.

Algunos de los fines de Milosevic son discutibles. Nadie pone en duda la falta de operatividad de la Constitución yugoslava de 1974. El proceso de toma de decisiones es largo y requiere unanímidad. La aplicación de las mismas es lento e ineficiente.

Sus métodos, sin embargo -el populismo nacionalista desenfrenado-, revisten tales peligros para Yugoslavia y la región que cualquiera que conozca la historia de los pueblos que se unieron en Estado federativo bajo el legendario Josip Broz, Tito, tras la II Guerra Mundial tiene que sentirse alarmado.

Los odios nacionalistas entre los pueblos que componen Yugoslavia son ancestrales y profundos. Quien los convoca corre el riesgo de perder su control y volver a hacer de esta región un foco de conflictos étnicos sólo resolubles manu militar.

"Algunos parecen haber olvidado que a las palabras graves pueden seguir los graves actos", advierte el semanario croata Danas, que acusa a Milosevic de desencadenar una "guerra civil verbal".

Los albaneses en Kosovo son el pueblo con la más alta natalidad de Europa. Vive en condiciones miserables. Tras la crisis de 1981 se le han quitado derechos de que gozan otros pueblos yugoslavos.

En este marco de tensión, entre roces cotidianos, las minorías serbia y montenegrina están emigrando. Pero no sólo ellas: 100.000 albaneses viven en la RFA. Milosevic quiere poner fin al problema "por vía militar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 1988