Rust promete que desde ahora viajara con visado

Mathias Rust, el joven piloto alemán occidental condenado a cuatro años de cárcel por su aterrizaje en la plaza Roja de Moscú en mayo de 1987, fue liberado y expulsado ayer de la URSS tras pasar algo más de 14 meses en prisión. Rust abandonó ayer por la tarde la capital de la Unión Soviética con destino a Francfort en un avión regular de la compañía alemana occidental Lufthansa, tras prometer con una sonrisa que llevará consigo visado y pasaporte en su próximo viaje al extranjero, según una pequeña entrevista difundida ayer por la agencia soviética Tass.

[Rust fue el último de los 245 pasajeros en descender del avión en Francfort. De inmediato desapareció en una camioneta que le aguardaba al pie de la escalerilla y los más de 200 periodistas que le esperaban no lograron arrancarle una sola palabra.El alcalde del pueblo natal del joven piloto, Klaus Neumann, dijo que no se organizaría ninguna fiesta de bienvenida porque en esa localidad de Wedel "solo" se recibe con fiestas a los deportistas olímpicos. Aunque, añadio, "al igual que todo el inundo nos alegramos del feliz rumbo" con que finalizó su aventura, informa Efe].

La liberación de Rust se produjo pocos días después del viaje del ministro de Exteriores de la RFA, Hans Dietrich Genscher, a Moscú, y crea un clima favorable para la visita del canciller Helmut Kohl a la URSS el próximo octubre. Mijail Gorbachov visitará oficialmente la RFA durante la primera mitad del año próximo

Tras conocer la liberación de Rust, Kohl calificó este hecho como un gesto positivo para la mejora de las relaciones entre la RFA y la URSS. Gensher, por su parte, dijo que esta decisión constituye "una muestra de los esfuerzos de las autoridades soviéticas por resolver las cuestiones humanitarias".

El Presidium del Soviet Supremo de la URS S decretó la liberación y expulsión de Rust, que había sido condenado el 4 de septiembre pasado acusado de violar el espacio aéreo soviético, las normas de vuelo internacionales y de haber cometido un acto vandálico premeditado

El piloto, de 20 años de edad, se encontraba hasta ayer internado en la prisión moscovita de Lefortovo, administrada por el Comité de Seguridad del Estado (KGB). Su indulto le fue comunicado por Anatoli Vrublevski, un ayudante del Fiscal General de la URSS, según informó Tass. Rust dio las gracias, opinó que su liberación constituía un "acto de humanidad" y una muestra "de la mejora general de las relaciones entre nuestros países", según la agencia Tass.

Decisión inesperada

La liberación de Rust, pedida de forma reiterada en Occidente y también por parte de grupos informales soviéticos, ha llegado, sin embargo, de forma inesperada. Rust fue conducido al aeropuerto en una camioneta y parecía encontrarse en buena forma, según un testigo ocular Nikolai Ignatiev, este testigo presencial citado por la agencia Reuter, fue el autor de una foto de la avioneta de Rust tras posarse en la plaza Roja.

Rust dijo ayer, según Tass, que no tenía quejas del trato recibido durante el proceso y en la cárcel y afirmó que le resultaba difícil contestar a la pregunta sobre sus futuras intenciones. Medios de la RFA aseguran que el piloto ha prometido un relato exhaustivo de su peripecia al semanario Stern, que ha monopolizado gran parte de la información sobre el caso.

"Quiero pensar seriamente, muy seriamente, sobre mi futuro. Por el momento mi mayor deseo es abrazar a mis familiares lo más pronto posible". Los padres de Rust, residentes en Hamburgo, han visitado a su hijo en la cárcel y asistieron al proceso en Moscú.

Rust pidió a Tass expresar su "agradecimiento al poder soviético que consideró posible liberarlo del cumplimiento de su condena". El joven había llegado a la capital soviética el 28 de mayo de 1987, a las 19.30 horas, procedente de Helsinki en un vuelo singular. Su avioneta, Cessna 172, se posó junto a las murallas del Kremlin, cerca de la Iglesia de Basilio el Bienaventurado, tras penetrar 800 kilómetros en el espacio aéreo soviético, burlando todas las instalaciones de radar y mecanismos de alarma con un vuelo a baja altura.

La hazaña de Rust, detenido tras firmar autógrafos junto al Kremlin, sometió al Ejército soviético y su sistema de defensa antiaérea a un bochornoso ridículo y fue el pretexto inmediato para una purga en la cúspide del Ministerio de Defensa que afectó a su titular, el mariscal Serguei Sokolov y a otros altos cargos, incluido el jefe de las Fuerzas de Defensa Aérea, el marical Alexander Koldunov. Este oficial era responsable del mando de la defensa aérea soviética en septiembre de 1983, cuando la URSS abatió un avión surcoreano sobre la península de Kamchatka.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de agosto de 1988.

Lo más visto en...

Top 50