Crítica:Crítica
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Parodias y segundaspartes

Sillas de montar calientes

Dirección: Mel Brooks. Guión: N. Steinberg, Andrew Bergmang y Mel Brooks. Estados Unidos, 1974. Intérpretes: Gene Wilder, Mel Brooks, Silm Pickens. Reposición en Madrid (en versión original subtitulada): cine California.

Una pandilla alucinante

Dirección: Fred Dekker. Guión: Dekker y Shave Black. Estados Unidos, 1987. Intérpretes: A. Gower, Robby Kiger, Stephen Match. Estreno en Madrid: cines Azul, Carlton, Minicines, La Vaguada.

Cocodrilo Dundee 2

Dirección: John Comell. Guión: Paul y Brett Hogan. Intérpretes: Paul Hogan, Linda Kozlowski, John Meillon, Charles Dutton. Australla-Estados Unidos, 1988. Estreno en Madrid: Conde Duque, Gran Vía, Multicine Pozuelo, Lido, Peñalver y La Vaguada.

No se entiende bien la reposición, en versión original, de Sillas de montar calientes. Esta película divirtió a los públicos fáciles, de los que no quieren ningún tipo de complicaciones, cuando hace ya más de 10 años fue estrenada en versión doblada.Pues bien, vista ahora en su sonido original, no sólo no gana nada respecto de ese público, sino que pierde. Siempre es bueno reponer filmes en versión original, pero no aquellos que carecen de interés cinematográfico alguno y sólo conservan ecos de interés exclusivamente comercial y de circunstancias, interés que de esta manera pierde parte de su gancho.

Película inútil doblada, lo es igualmente en su versión no doblada. ¿Para qué reponer en su versión auténtica una película que no merece en absoluto la pena, cuya comicidad es perecedera, muy efímera, y cuando la cola de las obras magníficas que esperan este tipo de resurrección es incalculable?

Lugares comunes

Sillas de montar calientes era cuando se estrenó doblada y es ahora en versión original una mala parodia de las películas del Oeste. Hacer parodias buenas no es cosa fácil. Los géneros, que tienen multitud de guiños y lugares (en el buen sentido) comunes, se prestan a ello, pero que la parodia no degenere en mamarrachada requiere un gran equilibrio en el parodiador, que Mel Brooks, muy aficionado a este tipo de amaños, no tiene siempre. Y si su Silent Movie lo alcanzaba a ráfagas, este Sillas de montar calientes carece por completo de él.

Como tampoco lo tiene Una pandilla alucinante, en la que le, que se pone en solfa -con algunas concesiones al juego parodiado considerado en serio es el género de terror del Hollywood clásico y sus cristalizaciones en mitos aún calientes en la memoria de la infancia. La película carece de gracia cuando quiere tenerla y no sabe cómo crear inquietud cuando lo pretende. De esta manera se queda en un híbrido e indeciso filme a medio camino de lo que preten de. Crea inicialmente atención pero la ahoga pronto y acaba aburriendo.

Como acaba también abu

rriendo la segunda parte de Cocodrilo Dundee, ese simpático y pintoresco aventurero de las antípodas, que ahora nos trae una segunda aventura que carece de la capacidad de sorpresa de la primera y que es sólo un intento de seguir sacando de ella provecho económico facilón y nada arriesgado.

La endeblez de la trama y la artificiosidad de la mayor parte de los gags empleados en ella evidencian que sólo se ha buscado alargar los restos de la memoria que dejó la primera, pero sin esforzarse en componer ahora una obra autónoma, con valor por sí misma. Y lo que arranca emoción y sonrisas en este nuevo Co codrilo es tan sólo el recuerdo para quienes lo tengan bueno, del primer Cocodrilo. Esto es lo que impide que la película funcione como tal: no es más que una sombra oportunista de la primera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 31 de julio de 1988.

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