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CUARTO GABINETE DE FELIPE GONZÁLEZ

Maravall, Ledesma, Croissier y Caballero dejan el Gobierno

De los cuatro ministros que abandonan el Gobierno, dos de ellos, José María Maravall (Educación) y Fernando Ledesma (Justicia) han sufrido un fuerte desgaste de su imagen pública como consecuencia de las resistencias y conflictos que ha generado su gestión.Fernando Ledesma, ministro de Justicia desde que el PSOE llegó al poder en 1982, ha sido blanco de duras críticas por leyes como la de despenalización del aborto, aprobada bajo su mandato y considerada demasiado restrictiva por unos sectores y en cambio tildada de permisiva por otros.

La delincuencia registrada durante 1983 tras una liberalización de la Ley de Enjuiciamiento Criminal hizo que Ledesma promoviese una "reforma de la reforma" por el "uso abusivo" y hasta "fraudulento", según su expresión, de los topes máximos establecidos para la duración de la prisión provisional.

A instancias de su departamento, el Consejo de Ministros acordó en febrero de 1986 la suspensión de todas las tasas judiciales, y la administración de justicia adquirió carácter gratuito. Una de las medidas más innovadoras del Ministerio de Justicia bajo su dirección fue el proyecto de la ley orgánica del Poder Judicial, presentado en 1984, que comprendía la extensión de la elección parlamentaria a los 20 vocales del Consejo General del Poder Judicial, de los cuales 12 habían sido elegidos inicialmente por jueces y magistrados.

En 1986 su ministerio y el del Interior protagonizaron un ostensible enfrentamiento con motivo de la reforma de la ley Antiterrorista, que prorrogaba seis artículos de la ley de 26 de diciembre de 1984.

José María Maravall, de 46 años, sociólogo, catedrático de la Universidad Complutense, llegó al cargo de ministro de Educación con la aureola de ser uno de los "principales ideólogos" de su partido. Con el tiempo, Maravall fue el primer miembro del Gobierno del que su presidente llegó a decir en público: "Está desgastado".

Aunque sin dejar de negociar ni un solo momento con los verdaderos "poderes fácticos" de la escuela, representados por la Comisión Episcopal de Enseñanza, Maravall, se opuso con energía al "Frente anti LODE", constituido por la gran patronal de la ensefianza, la FERE (Federación de Religiosos de la Enseñanza) y la Confederación Católica de Padres.

Han sido dos grandes crisis surgidas precisamente en la enseñanza pública no universitaria las que, en el breve espacio de la segunda legislatura, han contribuido al deterioro de su imagen. Así sucedió con la revuelta de los estudiantes de las enseñanzas medias el curso pasado y, más recientemente, ante la dura batalla emprendida a finales del mes de febrero por los profesores de la enseñanza pública, en defensa de la homologación de sus salarios con los de los restantes funcionarios de la Administración.

Durante su gestión como ministro de Industria, desde julio de 1986, Luis Carlos Croissier y su equipo ha esbozado un diseño de política industrial a medio plazo (1992), contenida en el llamado Libro Blanco del departamento, presentado en septiembre pasado. Una de las líneas básicas de la política propuesta por Croissier pasa por el abandono de la competitividad en términos de costes, la internacionalización de las industrias y el fomento a los procesos de concentración empresarial que permitan a los fabricantes lograr unas economías de escala adecuadas frente a la competencia europea.

Junto a la actuación en los sectores en reconversión, Industria llevó adelante el esquema de desmantelamiento del monopolio de petróleos.

Abel Caballero sustituyó a Enrique Barón al frente del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones en 1985. Caballero ha puesto en marcha la ley de Ordenación de Transportes Terrestres y entre las grandes decisiones de su departamento destaca la aprobación del Plan de Transporte Ferroviario (PTF), que persigue la dotación de una red y materiales de alta velocidad a partir de la próxima década. Durante su gestión, el servicio de Correos ha atravesado por una de sus más profundas crisis, llegando a principios de este año a dejar de repartir millones de efectos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de julio de 1988