Hassan II, en Argelia
Con la magia que imprime a sus apariciones, el rey Hassan II ha sido la vedette respecto a los otros soberanos o jefes de Estado reunidos en Argelia para la cuarta cumbre extraordinaria de los países árabes. Por muy importante que pueda ser para los palestinos esta conferencia, en la que se trata de reafirmar la solidaridad del mundo árabe con los rebeldes de los territorios árabes ocupados por Israel, esta reunión será recordada por los argelinos como la consagración de la reconciliación con Marruecos.Las precauciones que el presidente Chadli Benyedid debe tomar con respecto a los dirigentes de la República Árabe Saharaui Democrática no parecen necesarias desde el punto de vista de la opinión pública argelina: la causa saharaui nunca ha sido el centro de preocupación del pueblo argelino. Sin embargo, el cierre de fronteras entre Argelia y Marruecos sí lo padecían numerosas familias.
La política económica del presidente argelino ha permitido la aparición de una categoría de empresarios y de ejecutivos interesados en la consecución de un mercado magrebí. Este proyecto suscita una convergencia de intereses entre las burguesías marroquí y argelina. La cooperación con Túnez, mediante la creación de sociedades de capital mixto, podría extenderse a Marruecos. A pesar de que con sus llamamientos en favor de un gran Magreb Argelia ha buscado durante mucho tiempo el aislamiento de Marruecos.
9 de junio


























































