Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Líquido elemental

Se reafirma el valor terapéutico del agua para enfermos crónicos

El recurso terapéutico más antiguo es hoy el menos conocido. El agua puede hacer desaparecer una dolencia que los fármacos no logran vencer, y a problemas dermatológicos, reumáticos, digestivos o respiratorios en su estado inicial se les combate con aguas mineromedicinales. En España existen más de 2.000 fuentes o manantiales y sólo tinas 100 se utilizan con estos fines. Sanidad estudia la reordenación del sector, que conduciría a la inclusión del termalismo en la Seguridad Social, una prestación que ya se recoge en la mayor parte de los países europeos.

Josefina San Martín es titular de la cátedra de Hidrología Médica, única que existe en España, en la facultad de Medicina de la universidad Complutense. "Las aguas fueron útiles en un tiempo y lo siguen siendo", dice. "Han cambiado sus indicaciones debido a la cirugía y a la moderna farmacología, pero siguen estando especialmente indicadas en reumatología, afecciones respiratorias y pacientes postraumáticos".Son aguas mineromedicinales aquellas que ejercen una acción terapéutica sobre el organismo debido a su composición rica en minerales. Los especialistas en hidrología se alinean con una medicina blanda o no agresiva, en la que la aplicación de aguas medicinales reporta ventajas de tipo médico, social y económico.

Mantienen que el empleo del agua supone una mejoría notable en la capacidad funcional de los enfermos crónicos, disminuye el gasto en recetas de la Seguridad Social por el menor consumo de fármacos, reduce el absentismo laboral y escolar y permite que el médico del ambulatorio dedique más tiempo a otros enfermos, reduciéndose el número de aquellos de tipo crónico que son mayoría en esas consultas.

Josefina San Martín considera importante que esta terapia "se aplique en fases iníciales" y lamenta que "en muchos casos el paciente llega tarde a ellas". "En ocasiones", dice, "la culpa no es de él, sino del médico generalista que con frecuencia carece de una formación adecuada en este campo que le permita orientar a su paciente hacia la cura termal".

Subsanar esta carencia formativa es el objetivo de la Escuela de Hidrología Médica de la universidad Complutense, en la que desde 1980 se forman 20 especialistas cada año.

Directores de balnearios

Jesús Villalba Hervella, que realiza el primero de los dos cursos de que consta la especialidad, asegura que "de la hidrología no se dice prácticamente nada durante la carrera". En nuestro país hay un centenar de hidrólogos, de los que la mitad aproximadamente están al frente de instalaciones balnearias.En España están registrados un total de 92 balnearios, de muy distintas características en cuanto a dotación médica, instalaciones y servicios. Algunos sólo abren sus puertas los meses de verano. Entre 80.000 y 100.000 personas acuden a ellos cada año.

En la República Federal de Alemania hay 260 ciudades balnearias y 20 centros hidrológicos. El número de usuarios fue de ocho millones en 1986. En riancia e Italia son cerca de cuatro millones al año. Doce millones de agüistas se registran al año en la Unión Soviética, y en Checoslovaquia se estima que el 40% de la población ha estado alguna vez en un establecimiento balneario.

Muchos todavía mantienen la creencia de que el balneario es un lugar de descanso para ancianos de clase social acomodada. En Europa se observa un descenso de la edad media de los usuarios y se inauguran centros para el seguimiento de terapias especialízadas: ginecológicas, deportivas o infantiles, como el de La Bourboule, en Francia, donde se trata a niños asmáticos.

En Alemania, Francia e Italia la Seguridad Social corre con la mayor parte de los gastos que origina el tratamiento termal. En diciembre de 1987 una sentencia de la Corte Suprema italiana reconocía el período de cura termal como baja laboral por enfermedad.

Las cuentas del termalismo

La casi totalidad de los balnearios españoles pertenece al sector privado. "Aquí estamos empezando a hacer las cuentas de lo que nos costaría impulsar el termalismo social", dice el médico hidrólogo Antonio Hernández Torres, de la Subdirección General de Evaluación Sanitaria y Tecnología del Ministerio de Sanidad.El diputado democristiano Modesto Fraile presentó una proposición no de ley el pasado 19 de enero en la que se insta al Gobierno a que "dicte la normativa necesaria encaminada a que el tratamiento en estaciones termales se incluya en la Seguridad Social".

En opinión de Antonio Hernández Torres, el impulso conjunto del Ministerio y la Dirección General de Política Turística en favor del termalismo creana varias decenas de miles de puestos de trabajo, incluyendo los servicios que generados por la instalación. Considera que nuestra riqueza hidrológica hace de España el punto de mira del resto de los usuarios europeos y americanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de junio de 1988