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Susumu Tonegawa, Nobel de Medicina, ha descubierto una nueva familia de células del sistema

Susuma Tonegawa, de 48 años, galardonado con el Premio Nobel de Medicina de 1987, comunicó ayer en Madrid sus trabajos actuales sobre una nueva familia de linfocitos T -tipo de células del sistema inmunológico-, que, según su hipótesis, puede hacer frente a la enfermedad cancerosa en estados precoces. Estas células serían refuerzos inmunitarios en zonas del organismo vulnerables a los cambios de tipo maligno. El científico japonés dictó ayer una conferencia en la Fundación Juan March sobre la generación de la diversidad de la respuesta inmunológica.

Tonegawa, el primer japonés que obtuvo el premio Nobel de Medicina, fue galardonado por sus trabajos sobre el principio genético de la generación de la diversidad de los anticuerpos, publicado en 1976, cuando el científico trabajaba en Suiza. De vuelta a Estados Unidos en 1981, decidió trabajar en otro campo de la investigación inmunológica, en receptores de linflacitos T, una clase de células que actúa básicamente en la lucha contra los virus.El descubrimiento casual de un nuevo tipo de linfocitos T marca el futuro, según manifiesta este científico, de la investigación de su equipo. "Por accidente, he encontrado un nuevo tipo de células T, que no se conocían hasta ahora. Pueden ser muy importantes para la salud humana. En este momento estamos investigando este tipo de célula y le dedicaremos los próximos años". Tonegawa se refiere a una familia de linfocitos T que se localizan de bajo de la piel y en la superficie de mucosas, como la del intestino, por ejemplo, lugares donde se desarrollan las infecciones primarias.

La hipótesis del equipo de Tonegawa es que algunos linfocitos T evolucionan hacia este tipo de células defensivas en lugares donde es muy frecuente la génesis de un tipo de cáncer -el epitelioma-, derivado de las células epiteliales que recubren nuestro cuerpo por dentro y por fuera. "Éstos linfocito pueden hacer frente a células cancerosas en estadios precoces, justo en estas zonas especialmente vulnerables a los cambios de tipo maligno".

Conferencias como la de ayer, de carácter divulgativo, ocupan ahora parte del tiempo de este biólogo, que confiesa sonriente que dedica casi todo su ocio a jugar con su hijo, Hidde, que tiene 14 meses. Antes de la concesión del premio, el 12 de octubre de 1987, como profesor del Massachusetts Institute of Technology, en Cambridge (Estados Unidos), su audiencia estaba integrada básicamente por especialistas.

Receptores de linfocitos T

"Lo que tratamos de hacer nosotros ahora", explica Tonegawa, "es identificar proteínas sintetizadas por linfocitos T, con función equivalente a la de los anticuerpos. Estas proteínas se denominan receptores de células T. Cuando empecé a trabajar en ello, en 1981, se sabía, muy poco de la estructura de estos receptores. Con tecnología de ADN (ácido desoxirribonucléico) recombinante, para identificar los genes que codifican los receptores de células T, los clonamos y determinamos su estructura. Desde esta estructura estamos intentando entender la naturaleza precisa de estas moléculas proteícas", añade.En 1976, tras cinco años de estancia en Suiza, Tonegawa publicó un hallazgo que ahora se considera básico y que le valió el Nobel. El científico se decidió a investigar en inmunología, cuando caducó su visado en EE UU y le ofrecieron un trabajo en el Instituto de Inmunología de Basilea, tras doctorarse en la universidad de California.

"De repente, el descubrimiento tuvo un gran impacto. La publicación demuestra, en contra de lo que pensábamos todos, que los genes que codifican los anticuerpos podrían cambiar durante la vida de un individuo. Se pensaba hasta entonces que una vez que se reciben los genes de los padres, no cambian mucho a lo largo de la vida. Nosotros demostramos que estos genes cambian para proteger nuestro cuerpo".

Este biólogo trabajó sobre los genes que controlan la síntesis de los diversos fragmentos de las moléculas de las inmunoglobulinas, las proteínas encargadas de reconocer e inutilizar un elemento invasor o antígeno. El equipo del científico japonés los aisló, clonándolos, y demostrando así que cada uno controla la síntesis de una parte de la proteína. Durante la respuesta de las células ante un antígeno determinado, se producen recombinaciones de estos genes facilitando o dando lugar a la síntesis de un anticuerpo concreto.

Tonegawa no piensa volver a Japón; "no he recibido ninguna oferta sugerente". Comenta que es ahora cuando se empieza a investigar en su país en ciencias básicas. Se muestra interesado por la investigación en neurobiología, una disciplina que puede captar los intereses futuros de aquel muchacho que hace 25 años acudió a EE UU fascinado por la biología molecular y por los trabajos de François Jacob y Jacques Monod, los míticos descubridores de la estructura del material genético.

Ahora comparte con ellos el Nobel y manifiesta su preocupación por el conformismo de las nuevas generaciones. "Los jóvenes no deberían estar satisfechos con la realidad de nuestro mundo, hay muchos problemas. Deberían usar su talento, desarrollarlo al máximo, diseñar su propia vida y no ser conformistas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de marzo de 1988

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