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Los envíos de las tres bombas a las prisiones y al sindicato de funcionarios siguieron el mismo método

Los paquetes bombas enviados al sindicato mayoritario de los funcionarios, la CSIF -explosivo que causó ayer heridas a tres mujeres-, y a las cárceles de Herrera de la Mancha (Ciudad Real) y Daroca (Zaragoza) -desactivados por artificieros- fueron remitidos mediante una empresa privada de reparto, y en todos los casos simulaban un libro. Tanto el paquete enviado a la cárcel aragonesa -donde, al igual que en Herrera, están recluidos numerosos etarras- como el remitido al sindicato fueron trasladados por la firma Seúr (en el caso de la prisión manchega no se facilitó el nombre de la empresa). A ello se añade la circunstancia de que la Confederación Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF) es el sindicato mayoritario en las prisiones.

Fuentes policiales no quisieron pronunciarse, sin embargo, sobre la posible autoría común de los tres atentados. El principal dato que cuestiona esa hipótesis es el hecho de que el explosivo enviado al sindicato tuviese una composición casera, frente 2 a los compuestos de Amonal y Goma 2 remitidos a las dos prisiones. Ambos explosivos suelen ser utilizados por ETA Militar.Por otro lado, no obstante, las coincidencias en el método de envío enlazan con el comunicado emitido por la organización terrorista el pasado 15 de febrero, que hablaba de supuestos malos tratos a los presos etarras, y con el suicidio -nunca admitido como tal por la organización terrorista- del preso Mikel Lopetegui, que falleció en Herrera de la Mancha.

Ayer tarde estaba prevista en la sede sindical una reunión de funcionarios de Instituciones Penitenciarias, pero fuentes del CSIF señalaron que no disponían de indicios de que el atentado tenga relación con ello.

El explosivo envíado a Daroca simulaba ser la obra Robinson Crusoe, informa Javier Ortega, mientras que el supuesto libro recibido en la Confederación Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF) era La vida en el Tercer Mundo, de Editorial Planeta, informa Jesús Duva. En Herrera de la Mancha se negaron a facilitar detalle alguno, informa José Luis Murcia.

Los servicios de seguridad de las dos prisiones detectaron el explosivo que contenían los respectivos paquetes, recibidos el sábado en el caso de Herrera y ayer lunes en el de Daroca. Ambos iban dirigidos a los, directores de los centros penitenciarios. La bomba enviada a la CSIF, a nombre de su secretario general, no pasé en cambio ningún tipo de control.

La doctora María Teresa Monforte, secretaria nacional de Organización, se hizo cargo del paquete y lo dejó en el archivo. Minutos antes de las once de la mañana, María Enriqueta Yerro Rosell, jefa del archivo, abrió el envío y se produjo una faerte explosión que hizo temblar el edificio, cercano al Ministerio del Interior y la Secretaría de Estado para la Seguridad.

Las 20 personas que se hallaban en la sede sindical corrieron hacia el archivo, donde había gran cantidad de cascotes, humo y Ramas. José Luis Manzanares, uno de los testigos presenciales, manifestó que estaba en un sala contigua cuando se produjo la explosión y que todos supieron desde el primer momento que se debía a una bomba: "Aqlaí no hay gas y es impensable que fuese causado por un cortocircuito eléctrico".

Los mismos funcionarios de la CSIF comenzaron a remover los cascotes de los dos tabiques derribados por la onda expansiva y lograron rescatar a Ha doctora María Teresa Monforte; a María Enriqueta Yerro Rosell, profesora de bachillerato, y Francisca Rico Sánchez, que trabaja como administrativa.

María Enriqueta Yerro, nacida hace 41 años en Larache (Marruecos), fue trasladada en un vehículo particular hasta el hospital de la Cruz Roja, donde su estado fue calíficado de muy grave. Los médicos indicaron que sufre amputación casi total de ambas manos, salida del paquete abdominal y una herida muy profunda en la ingle, con afectación de la arteria femoral.

Enriqueta Yerro, dorrúciliada en el barrio de la Concepción, está casada, tiene dos hijos y es catedrátíca de Filología Inglesa, aunque actualmente no ejercía porque estaba liberada a fin de que pudiera dedicarse plenamente a las actividades sindicales.

María Teresa Monforte, que fue ingresada en el hospital clínico de San Carlos, sufrió también heridas graves en las manos y el rostro. Fue intervenida quirúrgicamente por presentar estallido del globo ocular derecho, mientras que en el ojo izquierdo sufre "dos heridas comeales perforantes", según el parte médico.

La administrativa Francisca Rico fue atendida en un centro médico y dada de alta cuando los facultativos comprobaron que tan sólo presentaba algunos rasguños de carácter leve, según informaron fuentes médicas.

La onda expansiva destrozó por completo el archivo de la confederación sindical, donde se guardaban las fichas de los afiliados, las listas de las últimas elecciones y los discos magnéticos del ordenador, donde estaban grabados los resultados de las mismas. También fue destruida una máquina fotocopiadora. La CSIF no había realizado ayer ninguna estimación sobre los daños materiales.

Julio Follana, secretario territorial de Madrid de CSIF, manifestó que en la mañana de ayer estaban previstas en la sede sindical diversas reuniones de las ramas de la Enseñanza y de Sanidad, "por lo que el atentado podría haber supuesto una matanza en caso de haberse producido un poco más tarde".

Follana expresó su opinión de que el atentado está relacionado con el hecho de que hoy, martes, se publiquen oficialmente los resultados defiffitivos de las pasadas elecciones en la Administración. Para hoy está previsto también que la junta electoral distribuya 20 cargos de delegados, que están pendientes de los subsiguientes recuentos.

La policía no había determinado al cierre de esta edición la composición concreta del artefacto, aunque opinaba que se trata de un artefacto fabricado con un kilo de pólvora prensada y polvo de aluminio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de marzo de 1988

Más información

  • Los artefactos estaban simulados en libros y fueron remitidos mediante empresas privadas de correo