El príncipe Carlos escapa ileso de una avalancha de nieve mientras esquiaba en Suiza

El príncipe Carlos de Inglaterra resultó ayer ileso cuando una avalancha de nieve sepultó a parte del grupo con el que estaba esquiando en los Alpes suizos. Uno de sus acompañantes resultó muerto, y otra mujer, con heridas de consideración. Informaciones llegadas de Suiza indicaban anoche que el grupo había sido advertido de forma específica sobre el peligro de avalanchas en la zona del accidente.El comandante Hugh Lindsay, de 34 años, amigo personal de los príncipes de Gales y con un anterior destino al servicio de la reina, murió bajo la nieve, de la que fue extraída una mujer, que formaba parte del grupo, con ambas piernas fracturadas.

El suceso se produjo sobre las 14.30 en la estación invernal de Klosters, en el este del país, adonde el grupo llegó el martes para pasar casi dos semanas de vacaciones.

El príncipe no sufrió ningún daño, aunque se mostró muy afectado por lo ocurrido. Algunas fuentes manifestaron que, mientras se llevaban a cabo las tareas de rescate, Carlos lloró y pidió que se informara inmediatamente a la reina de lo ocurrido.

La princesa Diana y su cuñada la duquesa de York, Sarah Ferguson, se encontraban en un chalé a varios kilómetros del lugar del suceso. Por la mañana, la duquesa, embarazada de 14 semanas, había sufrido una caída, y el día anterior, la propia Diana, con poca experiencia sobre la nieve, tuvo otro resbalón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de marzo de 1988.

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