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Hormaechea compara el hecho de su suspensión como diputado, con la práctica de las viejas dictaduras

El presidente del Gobierno cántabro, Juan Hormaechea, se limitó a manifestar ayer, 24 horas después de haber sido suspendido en sus funciones como diputado, que "ignoraba que existiera la posibilidad, como ocurría en las viejas dictaduras, de privar a los ciudadanos de sus derechos políticos". Hormaechea anunció que el Consejo de Gobierno presentará los correspondientes recursos.A mediodía de ayer, el presidente del Parlamento de Cantabria, Eduardo Obregón, confirmó a los medios informativos las sanciones al presidente cántabro, Juan Hormaechea y al consejero de Industria y Turismo, Gonzalo Piñeiro. El miércoles, les fue comunicada a los interesados su exclusión del ejercicio parlamentario durante diez días, por proferir insultos al diputado del CDS Manuel Garrido en el pleno del pasado día 24.

La suspensión de la condición de diputado de Hormaechea y Piñeiro, no les impedirá acudir al pleno extraordinario que la Asamblea regional celebrará el próximo día 14 para debatir los presupuestos de la comunidad autónoma.

Por otra parte, los parlamentarios del Grupo Popular abandonaron ayer el pleno de la Asamblea 10 minutos después de haber comenzado. No estaban los diputados sancionados.

Los hechos que han motivado la sanción ocurrieron durante el pleno de la Asamblea regional el pasado 25 de febrero. La alusión de Manuel Garrido, líder y diputado del CDS, al comportamiento cívico de los catalanes produjo en los escaños del Grupo Popular y entre los consejeros una reacción negativa; se oyó entonces al titular de Turismo e Industria, Gonzalo Piñeiro, llamar "chulo" a Garrido. Cuando éste se retiraba a su escaño y pasaba entre Piñeiro y Hormaechea oyó cómo el presidente del Consejo de Gobierno le llamaba "chulo de mierda" e "hijo de p...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de marzo de 1988