Pecado de ortografía
EL PAÍS del 24 de febrero último publica en sus páginas de Opinión un artículo que don Leopoldo Calvo-Sotelo Bustelo dedica a colocar en contexto más justo pretéritas declaraciones suyas. Con la exquisita redacción que le es propia, deja patente cómo la "falsificación simplificadora" (¿técnicas Pravda?) practicada sobre su discurso altera, y aun contradice, la sustancia del mensaje.Más que mediado el artículo, afirma su autor cómo exclusivamente en la penitencia católica alcanza sentido pleno el concepto de autocrítica. Y para predicar, nunca mejor dicho, con el ejemplo ofrece, ya que no su " contricción", su más cordial "atricción".
No se me alcanza si bastará a EL PAÍS (a quien dirige la ofrenda) el dicho propósito de enmendarse. Por mi parte, que sólo confieso mi condición de lector, otrora asiduo, de ese diario, sí que me permito, como exigencia sine qua non para un perdón completo, la más sincera contrición. Contrición por mortal pecado de ortografía (castellana), ya que no de ortodoxia romana: contrición, como atrición, se escriben con una sola c.
Dos son, pues, los pecados cometidos, que ahora don Leopoldo, o don Juan Luis, o los socorridos duendes de las rotativas confiesen (públicamente, como en tiempos de más rancia ortodoxia) sus faltas. Y que Cervantes, sumo sacerdote, les absuelva-
Profesor de enseñanza media.


























































