Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Julia Pérez Cerezo

Ingenieras y arquitectas unidas

Julia Pérez afirma que además de ser ambiciosa por naturaleza tiene la obligación de serlo, como mujer. Tiene 28 años y preside la recientemente creada Asociación de Ingenieras y Arquitectas, que pretende defender los intereses de estas profesionales del sexo femenino, a pesar de que ella reconoce que no se siente discriminada con respecto a los hombres en el campo del trabajo. Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos, Julia Pérez es en la actualidad funcionaria por oposición en la Administración.

Ella es una excepción a la tradición de que la carrera de ingeniero de Caminos, Canales y Puertos es algo que se hereda de padres a hijos. Su padre no lo es, aunque tiene mentalidad de ello, que consiste, en opinión de su hija, en preguntarse el porqué con una cierta frecuencia y no aceptar nunca el que las cosas tengan que ser blancas o negras.Tiene pinta de mujer empollona y tremendamente testaruda. Desde que fue a Estados Unidos a realizar durante un año un master en la universidad de Berkeley sobre los transportes y su uso por las mujeres y supo de la asociación de ingenieras existente allí, tuvo en mente trasladar la idea a nuestro país. Ella reconoce que como mujer no ha sufrido discriminación en el trabajo, aunque dice que "nunca consigo que se me respete mi identidad como mujer en la vida profesional; soy siempre el señor Pérez Cerezo y nunca se dirigen a mí como ingeniera, sino como ingeniero".

Al principio le hacía gracia e incluso le gustaba esta referencia masculina. Pero llegó un día en que el espíritu feminista la arrebató y comenzó un proceso de reeducación. "He tenido preocupación por el tema de la mujer pero no desde siempre", reconoce Julia Pérez, a quien ese feminismo le lleva a la reivindicación de manera machacona de su segundo apellido sólo porque es el de su madre, una mujer.

Hace poco más de un mes se presentó públicamente la Asociación de Ingenieras y Arquitectas que ella preside y de la que ve su futuro con gran optimismo, a pesar de que hasta el momento sólo haya una docena de colegiadas. En opinión de Julia Pérez, hay muchas mujeres en esta profesión que tienen vetados una serie de trabajos considerados de índole masculina, como los puestos a pie de obra y en instalaciones industriales, además de tener grandes dificultades para acceder a puestos directivos. Por ello ve necesaria la unión exclusiva de las mujeres -"la unión hace la fuerza"-, para buscarse un hueco en la profesión. Además de esta lucha desde la asociación, Julia Pérez quiere emprender el cambio de imagen de que la profesión de ingeniero o de arquitecto es eminentemente masculina. Para ello es partidaria, incluso, de introducir en la legislación medidas de discriminación en positivo, como el establecer cupos mínimos de mujeres en el acceso a las carreras técnicas y becas especiales para los primeros años de estudio.

Casada también con un ingeniero, Julia Pérez se define como exigente, ordenada y metódica, requisitos que considera casi imprescindibles para alguien de su profesión. "Jamas saldría de viaje sin previa guía y sin haberme documentado exhaustivamente sobre el lugar", dice, mientras repasa la chuleta que ha traído consigo por si olvida algo importante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de febrero de 1988