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CARTAS AL DIRECTOR

El azar y Cortázar

El 12 de febrero se han cumplido cuatro años desde la muerte de Julio Cortázar, escritor de lo fantástico cotidiano, de la mirada subjetiva que transforma en lúdico o irreal cualquier acontecimiento banal, pero escritor, además y sobre todo, del azar y las causalidades -nunca casualidades- que gobiernan la vida. Cortázar, como un médium -o, lo que es lo mismo, como un poeta-, anticipa en cierta medida el día y el mes de su muerte (¿sin ser consciente de ello?), en un verso de 'Ceremonia recurrente', poema incluido en su libro Último round.

"Y después despertamos y es domingo y febrero".

En efecto, el 12 de febrero de 1984 era domingo, pero él no despertó (¿o sí despertó?) y nosotros caímos en la más profimda de las pesadillas: la del desamparo, la de la soledad.

Su obra está llena de continuas referencias a "las cadenas estúpidas de una causalidad cotidiana", contra la cual hay que poner en acción el azar progra mado voluntariamente, pero ¿qué podía hacer Cortázar para contrarrestar este verso publica do en 1969?, ¿qué azar progra mado voluntariamente podría haber deshecho esta premonición vieja de 15 años?

En 'El poeta propone su epitafio', poema también de Último round, nos dice:

"No vivió. Lo vivían, un cuerpo despiadado / y una perra sedienta, Inteligencia. (...) / Está muerto, por suerte. Ya andará / algún otro como él".

Andan muchos como él, pero no son él, desgraciadamente. ¿O sí son él? ¿Y si, por fortuna, fuesen él? Cosas del azar. Cosas de Cortázar.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de febrero de 1988