Del valle del Roncal a Tudela

Los Reyes de España hicieron ayer un prolongado recorrido por la tierra navarra, desde el valle pirenaico del Roncal hasta las zonas llanas de la Ribera. En la capital de esta comarca, Tudela, la población ofreció a don Juan Carlos y doña Sofía una acogida entusiasta, desde la plaza de los Fueros repleta de público.Los Reyes iniciaron lajornada en Pamplona. El rey recibió a primera hora de la mañana en el hotel donde reside durante el viaje a representantes de las organizaciones sindicales y patronales de la comunidad, mientras doña Sofía visitaba un centro de disminuidos psíquicos. Los Reyes se trasladaron luego en helicóptero al valle del Roncal, al pie de los Pirineos, uno de los rincones con personalidad más característica de Navarra. A su llegada, don Juan Carlos y doña Sofía fueron saludados por los alcaldes de Roncal y de los valles vecinos de Salazar y Aézcoa, y presenciaron una exhibición de deporte rural vasco.

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Un millar de personas acogieron junto a los miembros del ayuntamiento roncalés a los monarcas, que almorzaron en un hostal del valle. El menú, servido por un restaurante de Pamplona, estaba compuesto por migas de pastor del Roncal, panaché de verduras, cordero en chilindrón, canutillos y vinos de la tierra, con la única excepción de cava, de producción catalana.

Por la tarde, viajaron a Tudela, donde fueron recibidos con entusiasmo por varios miles de personas que llenaban la plaza de los Fueros. El público aclamó a don Juan Carlos y doña Sofía y acompañó con palmas la interpretación de jotas dedicadas a los visitantes. Cuando los Reyes se encontraban en el Ayuntamiento de esta ciudad se produjo un pequeño incidente protagonizado por dos concejales del Movimiento Comunista. José María Lacarra gritó "¡Viva la República.'", mientras Milagros Rubio exclamó "Fuera el polígono de tiro" (por el campo de Las Bardenas). Los Reyes acogieron con una sonrisa ambas proclamas y segundos después los dos ediles fueron desalojados del lugar.

La jornada terminó en Olite, antigua corte de los monarcas navarros, donde los Reyes recibieron la medalla de oro del Parlamento foral. En su discurso ante los representantes de la comunidad fóral, don Juan Carlos dijo que "España necesita a Navarra tal como es, tal como la quieren los navarros: libre, próspera y, sobre todo, solidaria con el resto de los pueblos de España".

El rey subrayó en su discurso el esfuerzo de modernidad de Navarra y su voluntad de no renunciar a su propia identidad y conservar sus particularidades, "pero respetando, al mismo tiempo, su centenaria identificacíón con la unidad nacional". El Parlamento foral ofreció a continuación a Don Juan Carlos y doña Sofía una cena servida por cocineros de prestigio que trabajn fuera de Pamplona.

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