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Médicos sin Fronteras critica la falta de apoyo oficial en España

La organización humanitaria Médicos sin Fronteras (MSF) criticó el pasado jueves en Barcelona, al cumplir un año de vida, la falta de apoyo de las instituciones oficiales a su labor de ayuda al Tercer Mundo, que está frenando su trabajo para los próximos meses. "Sólo recibimos apoyo moral, que es muy de agradecer, pero para ser efectivos necesitamos apoyo económico", se quejó el presidente de la sección española de MSF, el doctor Josep Vargas.En su primer año de actividades, MSF de España, que se propone doblar su cifra actual de mil socios, ha enviado a 38 médicos en diversas misiones, fundamentalmente a Etiopía y Bolivia.

La especificidad de esta organización no gubernamental de ayuda humanitaria, explicó su presidente, es que actúa rápidamente en caso de urgencia, sin burocracias, en plena colaboración con los países necesitados y sin ningún prejuicio político ni religioso.

Los responsables españoles de Médicos sin Fronteras estudian para 1988 la creación de nuevas misiones médicas en Guinea Ecuatorial; en Líbano, donde hace falta personal sanitario, y en el Chad, donde reclaman la presencia de pediatras. "Tenemos unos 150 médicos que se ofrecen voluntariamente para atender estas necesidades, pero nos falta apoyo económico para nuestra gestión. España ha de aprender a mirar a otros sitios y no sólo a Europa", afirmó Vargas en una conferencia de prensa. Un representante del Ayuntamiento de Barcelona anunció en ese mismo acto su decisión de apoyar la labor de la organización.

Médicos sin Fronteras nació hace 16 años en Francia. Actualmente ha implantado secciones en Suiza, Bélgica, Holanda, España y Portugal. Cuando hay una petición de ayuda urgente, la organización verifica qué tipo de personal requiere el país afectado, y envía en pocas semanas a médicos y personal sanitario voluntario. Éstos no reciben ninguna retribución en el caso de estancias cortas, como es el caso del cirujano barcelonés Josep Rius, recién llegado de la región de Adigrat (Etiopía), donde atendía a una población de 300.000 personas en un hospital de 60 plazas.

"Marchar es difícil porque representa romper con todo lo que es tu vida cotidiana", explicó Rius, "pero es una experiencia inolvidable que quiero repetir". Criticó la utilización sensacionalista de la situación en el tercer mundo, "mientras que se hace muy poco por incrementar la ayuda efectiva a estos países".

En el caso de estancias más largas, los voluntarios reciben una indemnización de 80.000 pesetas mensuales, corriendo a cargo de Médicos sin Fronteras los gastos de vivienda y transporte. El presidente español de MSF hizo una llamada a los médicos y personal sanitario para que apoyen los planteamientos y proyectos de la organización. MSF de España se propone este año incrementar sus actividades y acoger a objetores de conciencia cuando se reglamente el servicio civil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de enero de 1988