La inversión no sabe qué hacer en la Bolsa
Tras el fallido intento alcista del lunes pasado, los mercados de valores han entrado en una situación en la que la inactividad es el resumen de todo un cúmulo de indecisiones. Ni instituciones ni particulares consiguen encontrar en el entorno económico los elementos positivos que se han destacado en estos días o, cuando menos, no les dan la misma importancia que los portavoces oficiales. Papel y dinero se mantienen a la expectativa de que algún acontecimiento extraordinario consiga sacarles de su apatía.El volumen del negocio se mantiene en los mínimos necesarios, en cuanto se refiere a la sesión, lo que va a acercar esta jornada al nivel mínimo del año. Ni siquiera el sector bancario logra atraer al dinero, como demuestra el descenso registrado por el grupo de los grandes en su contratación, reducida a poco más de 200.000 títulos. Todos los saldos eran vendedores, a pesar de que los poseedores de acciones de los dos bancos que han iniciado su fusión van a obtener un importante beneficio. Las quinielas sobre fusiones probables continúan haciéndose a buen ritmo, pero ello no va acompañado de un posicionamiento en el mercado.
Casi todos los corros se dedicaron a no variar demasiado las cotizaciones, quedando las diferencias más abultadas en torno a los 25 enteros. Los valores eléctricos indicaron inmediatamente la tendencia del mercado, con ligeros goteos vendedores y algún que otro avance en un valor estratégico. La pequeña subida de Telefónica suavizó las bajas de los grupos industriales, con una pequeña ayuda del sector de seguros y comercio, al tiempo que los valores bancarios de segunda fila fueron los encargados de limitar el impacto de las bajas de los grandes.
La situación al cierre apenas había variado, aunque el papel comenzaba a desaparecer ante algunos tanteos compradores de última hora.


























































