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EL 31º CONGRESO DEL PSOE

El congreso no resolvió el enfrentamiento en la 'familia socialista'

El 31º Congreso del PSOE finalizó ayer sus sesiones, sin haber resuelto el enfrentamiento entre el partido y su sindicato fraternal, la Unión General de Trabajadores, que quedó patente tanto en los discursos de sus líderes como en la negativa de Redondo a integrarse en la ejecutiva socialista. Tampoco queda precisada la amplitud y características del reajuste de Gobierno, respecto al cual Felipe González se limitó a manifestar. "No hay comentarios". Por debajo de las unanimidades que suscita el secretario general del partido socialista permanece un fondo de problemas cuya solución ha quedado aplazada.

Tanto Nicolás Redondo como Felipe González evitaron llegar a la ruptura, pero ambos dejaron claras las muchas diferencias que les separan: el líder sindical duda de que la política del Gobierno pueda considerarse socialista y de izquierdas, rnientras González reprocha a Redondo haber perdido la perspectiva de las mejoras sociales conseguidas y la negativa a con&lderar las prioridades socioeconómicas "en conjunto y no parcialmente".Felipe González invitó públicarriente a Redondo a integrarse en la ejecutiva del PSOE. Reiteraba así la invitación que ya le hiciera el viernes pasado en el mismo congreso, en una sesión a puerta cerrada -como informó este periódico el sábado pasado Pero el líder sindical no acepta esta solución, según comentó él mismo tras la clausura del congreso. Todos los datos evidencian que las espadas continúan en alto entre la dirección del partido y la del sinclicato.

Las tensiones han sido menores, pero innegables, en la formación de la comisión ejecutiva. El primer dato novedoso es que las negociaciones han sido conducidas en esta ocasión por Txiki Benegas y Alfonso Guerra, mientras que en congxesos anteriores Felipe González siempre intervenía personalmente en la composición final de la lista.

A última hora de la noche del sábado -vísperas de la clausura- se produjeron los últimos ajustes en la candidatura. Quedó fuera de la misma el representante de la federación gallega, Salvador Fernández Moreda, y en cambio entró en la lista Miguel Ángel Martínez, secretario general de Castilla-La Mancha, tras las presiones ejercidas por dicha federación y la intervención personal del propio presidente de la comunidad, José Bono.

El único ministro

De la lista se cayó también, a última hora, el ministro de Trabajo, Manuel Chaves, quien pasó a la candidatura del Comité Federal. Ello ha dejado a José María Maravall como único miembro del actual Gobierno en la dirección del partido.

Maravall habría preferido no ser el único ministro en la direccíón del partido, y sugirió ampliar la operación para incluir también a Javier Solana y Joaquín Almunia. Según las informaciones disponibles, el presidente del Gobierno sondeó a ambos sobre la eventualidad de que participaran en "la renovación" de la ejecutiva. Pero ninguno de los dos veía clara esta incorporación al aparato y todo parece indicar que así lo dieron a entender al presidente.

Maravall no sólo queda como único miembro del actual Gabinete en la ejecutiva, sino que tiene un competidor en el terreno de la aportación teórica e ideológica: José Félix Tezanos, un hombre muy vinculado al Programa 2.000 (iniciativa de renovación ideológica impulsada por Alfonso Guerra), en el que Maravall. no ha participado prácticamente en nada. Tezanos, que se había abrazado con otros dirigentes electos, saludó con ostensible frialdad a Maravall cuando éste subió a la tribuna, una vez proclamado.

Felipe González conserva el respaldo de una amplia mayoría del partido. Esta circunstancia quedó clara ayer, tanto en la acogida a su discurso -que se vio interrumpido frecuentemente por los aplausos- como en la propia votación de su candidatura a secretario general, que obtuvo el 100% de los votos. Porcentajes idénticos o muy similares fueron logrados por todos los miembros de la ejecutiva, excepto Carmen García Bloise, cuyo apoyo se redujo al 70%.

Esta candidatura a la ejecutiva, que era la única presentada, fue votada exclusivamente por los jefes de delegación, que, de acuerdo con los peculiares procedimientos del PSOE, se supone que votan por el conjunto de la militancia a que cada uno representa. Horas antes, los delegados habían votado individualmente al Comité Federal, -máximo órgano entre congresos-, para lo cual competían dos listas y que redujo el apoyo de la lista mayoritaria al 72,9%.

Tras la renovación de la ejecutiva del PSOE, queda pendiente el reajuste de Gobierno, insinuado por Alfonso Guerra en un breve comentario realizado en la tarde del sábado. Felipe González no desmintió la proximidad de una crisis de Gobierno, aunque tampoco la confirmó. Preguntado sobre si había llegado el momento de dar un nuevo impulso a la acción del Ejecutivo, mediante algún recambio de personas, González contestó que "la relación de causa-efecto entre el impulso y cambio en las personas el Gobierno no existe, al menos no existe necesariamente". "Pero, como siempre ocurre ante esta cuestión, hay una respuesta que es eterna: no hay comentarios que hacer. Las decisiones de cambio de Gobierno, lo saben muy bien, se toma por parte del presidente,y en el momento en que se toman, se comunican".

Entre los altos cargos que asistieron ayer a la sesión de clausura circulaban dos teorías: la posibilidad de un simple reajuste, que podría llevarse a cabo en las próximas semanas, o un cambio más amplio, que afectaría a la propia estructura del Gabinete, con la refundición de algunos departamentos y la eventual creación de otros nuevos. Se da por segura una crisis de gobierno, pero nadie dispone de información solvente, ni siquiera la mayoría de los ministros.

La información sobre el congreso del PSOE ha sido realizada por Joaquín Prieto, Anabel Díez, Juan González Ibáñez y Enric Company.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de enero de 1988

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