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Los que sirvieron de precedente

La fuga de Javier Anastasio mientras se encontraba en libertad provisional ha tenido importantes precedentes en los últimos años.Entre estas fugas se puede incluir la salida de España, unos días después de la expropiación de Rumasa, de su dueño, José María Ruiz-Mateos, que viajó el 3 de marzo de 1983, vía Portugal, a Londres,donde residió hasta que fue detenido en la República Federal de Alemania y se le entregó a España.

La fuga, en abril de 1977, del ultra Fernando Lerdo de Tejada, uno de los principales encartados en la matanza de Atocha, cuando disfrutaba de un permiso judicial de Semana Santa, precedió en el tiempo y en el método a la de otro ultraderechista, Emilio Hellín Moro, quien no regresó a la cárcel de Zamora, donde cumplía condena por el asesinato de la mil¡tante de izquierda Yolanda González, y que se aprovechó de un permiso penitenciario de seis días en febrero de 1987 para no volver a presentarse en el centro penitenciario del que salió.

En octubre de 1986 se produjo la salida de España de Neus Soldevilla, condenada a 28 años por inducción al parricidio de su marido. La reclusa, que disfrutaba de régimen abierto, no se presentó el día 1 de octubre en la prisión de Wad-Ras, en Barcelona, coincidiendo su ausencia con la decisión de la Audiencia de Huesca de anularle la posibilidad de ausentarse diariamente de la cárcel.

Un año antes se produjo el caso Palazón. En febrero de ese año se desarticuló en España una presunta red de evasión de divisas. El principal encartado, Francisco Javier Palazón, diplomático en excedencia, fue puesto en libertad provisional bajo fianza de 60 millones de pesetas, pero en mayo de ese año desapareció de España. Se sospecha que ahora pueda residir en Uruguay.

El año anterior se produjó otro caso importante: la puesta en libertad provisional del capo de la Camorra napolitana Antonio Bardellino, detenido en noviembre de 1983 y que desapareció de España tras el pago de una fianza de cinco millones de pesetas. El último en aprovecharse de este sistema fue Jaime Messía Figueroa, quien a principio del presente mes huyó a Brasil cuando estaba procesado en distintas causas judiciales relacionadas con la presunta red de corrupción policial y había sido puesto en libertad provisional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de diciembre de 1987