Crítica:MÚSICA CLÁSICA
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Recuperando a Gerhard

Los conciertos de la Orquestra del Teatre Lliure dedicados a la música de Robert Gerhard y la presentación de la biografía de este compositor que ha escrito su discípulo Joaquín Homs, parecen indicar que el interés y la apreciación hacia este músico está consolidándose.Robert Gerhard (1996-1970) vivió más de la mitad de su vida lejos de su tierra, lo que no ha influido tan decisivamente en el desconocimiento de su obra como el silencio que se creó en torno a la cultura y al arte catalán en los años de nuestra posguerra. No es el momento de profundizar en esta cuestión; no obstante, podemos resumirla exponiendo que desde la década de los sesenta este flagrante vacío se ha ido subsanando y que en cada ocasión que hemos escuchado una obra de este compositor nos hemos percatado de que, de haber sido posible y constante su presencia entre nosotros, no sólo la música catalana, sino también la española en general, se hubieran beneficiado de aquel maestrazgo.

Orquestra de Cambra del Teatre Lliure

Joan Cabero, tenor. Dirección: Josep Pons. Quintet de vent, Canqoner de Pedrell, Siete Haiku y Leo. Teatre Lliure, 3 de diciembre de 1987.

Así se constató en la brillante variedad estética que patentizaron las obras escogidas para el concierto que le dedicó la Orquestra de Cambra del Teatre Lliure.

Desde el Quinteto de viento, compuesto en 1928 -donde Gerhard demuestra la plena asimilación de las enseñanzas de Schoenberg y su independencia de criterio para no adscribirse de momento y gregariamente al sistema dodecafónico-, de personal factura expresionista, hasta la música dramática de su última obra, Leo, pudimos advertir cómo Gerhard profundizó en el espíritu de la problemática de la composición contemporánea para aportar sugerencias y soluciones que permitieran la evolución del arte musical.

De este modo, su Cancionero de Pedrell es un lúcido ejempIo de cómo puede autentificarse el documento musical folclórico, mientras que sus Siete Haiku, escritos en 1922, evidencian la imaginación de Gerhard para sintetizar en breves compases un mundo de intenso lirismo y, a la vez, conferirle una inusitada riqueza tímbrica con un reducido conjunto instrumental.

Sin duda, Josep Pons y su orquesta prepararon con intensidad y rigor este programa, y las versiones escuchadas manifestaron en todo momento precisa corrección.

De algún modo, este concierto y el libro de Homs que, desde ahora, constituye un documento imprescindible para aproximarnos a la obra de Gerhard, apuntan hacia una plena recuperación de este compositor para nuestra música.

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