Crítica:MÚSICA CLÁSICACrítica
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Dominio del clasicismo

La doble actuación de The English Chamber Orchestra se ha caracterizado por el dominio del clasicismo, estilístico y puramente sonoro. Representa ese equilibrio frecuente en formaciones camerísticas inglesas, entre la manera rutilante y el sonido redondo y pesado dispuesto a cargar el gesto romántico. Aparte la transparencia y el equilibrio formales clásicos, las experiencias historicistas con instrumentos originales han manifestado una agresividad y un contraste tímbrico lejos de inclinaciones dulzonas -caso Mozart en manos de reconocidas formaciones centroeuropeas e italianas. El programa de la orquesta inglesa incluía una suficiente representación clásica, desde Haydn hasta Rossini. La dirección de James Judd fue fiel a ese equilibrio señalado.En las Sonatas rossinianas destacó la pureza de toda la cuerda, exprimiendo los primerizos desarrollos de estas obras que se mueven en el ámbito del cuarteto clásico, pero que delatan rasgos inequívocos del genial operista, en el nervio rítmico-melódico o en esa tempesta premonitora de los pasajes de tormenta de Il barbiere y Cenerentola. Sólo faltó mordente en chelos y contrabajos. Esta falta de agresividad, probablemente por descompensación numérica, fue constante en el resto de las interpretaciones. La Sinfonía 67 es una joya más de la inmensa riqueza tan parcialmente conocida de Haydn. Obra equidistante, así fue interpretada, entre estilo introspectivo del Stum und Drang y el carácter brillante y apolíneo del decenio operístico, 1775-1784, del compositor. Obra llena de sorpresas, como el adagio y el bellísimo trío para dos violines y violonchelo en mitad del último movimiento. En la Sinfonía número 40 de Mozart demostró el conjunto inglés cómo con 23 instrumentistas de cuerda, sin redundancias, ceño romántico o ampulosidades (sin arrastres, por ejemplo, en el menuetto), puede exponerse la tensión de esta obra ciertamente sombría y dramática; con claridad y naturalidad, pero con intensidad expresiva.

The English Chamber Orchestra

Obras de Rossini, Howard Blake y J. Haydn. Thea King, clarinete. James Judd, director. Día 28. Obras de Stravinski, Mozart y Beethoven. Dmitri Sitkovetski, violín. James Judd, director. Palau de la Música. Valencia, 29 de noviembre.

El Concierto para violín de Mozart tuvo en Dmitri Sitkovetski un sonido redondo, caluroso en el vibrato, seguro en las cadencias y en el magnífico interludio turco del rondó final. Thea King exhibió calidad de timbre en el concierto -obra ecléctica- del inglés H. Blake, presente en la sala. La breve romanza de Beethoven y el magistral Dumbarton Oaks confirmaron la precisión instrumental del conjunto inglés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 30 de noviembre de 1987.

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