Huelga en apoyo del presunto autor de la muerte de un joven delincuente

La localidad toledana de Villacañas vivió ayer una jornada de huelga general convocada por los empresarios en protesta por la inseguridad ciudadana que sufre la comarca y por el ingreso en prisión del dueño de un pub de la localidad, que mató de un disparo a un joven cuando intentaba robar.

Algo más de 2.000 personas, según cálculos municipales, y en torno a las 6.000, según los convocantes, acudieron a la manifestación silenciosa que a mediodía recorría las calles céntricas de la población.El pueblo manchego, de cerca de 9.000 habitantes, registró un cierre total de industrias, comercios y establecimientos como medida de protesta ante la oleada de robos, atracos y amenazas que vienen denunciándose desde el mes de mayo. El detonante para la movilización ha sido la detención y posterior ingreso en la prisión de Toledo del propietario del pub Zambra, Santiago Canalejas Hidalgo, tras dar muerte de un disparo a Pedro Martínez Requena, de 21 años, cuando se disponía, junto a otro joven, a robar en el interior del establecimiento. El cadáver del joven delincuente apareció el jueves en una mina abandonada en las proximidades de Villacañas, donde fue trasladado en coche por el propio autor de los disparos. "No queremos que los ciudadanos tomen la justicia por su mano", comentaba a EL PAIS Bautista, empresario y copropietario del hotel Quico, de la localidad.

Los vecinos, a través de una manifestación silenciosa y de un escrito firmado por 3.025 personas, que fue entregado al gobernador civil, Pedro Valdecantos, quieren mostrar su repulsa por el deterioro de la seguridad en las calles y exigen a la Administración "medidas drásticas para la erradicación de la delincuencia en la zona".

La esposa del detenido

Entre los hechos denunciados por el empresariado villacañero figuran el apuñalamiento de un joven agricultor el pasado mes de septiembre, en plena campaña de la vendimia, y "las continuas amenazas" a que están siendo sometidos los hosteleros de la zona, principalmente. La manifestación, decidida el sábado en el transcurso de una reunión de empresarios, iba encabezada por la esposa del detenido, bajo una pancarta que rezaba "Villacañas, contra la inseguridad ciudadana". La marcha discurrió desde la plaza del Cristo hasta el Ayuntamiento de la villa sin incidentes.Precisamente el alcalde socialista, Justo Jimeno, que ayer por la tarde acompañó a la comisión de empresarios en su encuentro con el gobernador civil, no participó en la movilización. "Como autoridad local", señaló a EL PAIS, "no puedo suscribir la convocatoria porque, por una parte, es ilegal, al carecer de permiso gubernamental, y porque en ella se pedía solidaridad con el empresario detenido".

Según Jimeno, "esto podría interpretarse como un intento de coacción a la justicia, dado que se están instruyendo las diligencias judiciales y policiales del caso". El alcalde, junto a los portavoces municipales, permaneció reunido en el Ayuntamiento en previsión de posibles alteraciones del orden.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 02 de noviembre de 1987.

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