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Nuevas evidencias contra Veira, acusado de intentar violar a un menor

El juez de instrucción José Allevato, que continúa el proceso contra Héctor Veira por el "intento de violación" de un niño de 13 años, admitió que existen nuevas evidencias contra el entrenador del San Lorenzo de Almagro. De todas formas, a pesar de la repercusión pública del caso, el rnagistrado reconoció que el "colapso de la justicia argentina", con su fárrago de normas, le impedirá dictar una sentencia definitiva antes de seis meses.

Aun cuando rige el secreto del sumario impuesto sobre el expediente, por declaraciones del padre del niño -José Luis Candelmo, de 43 años, casado y contador público-, que accedió a entrevistas con la prensa, se sabe que existen ya dos pericias médicas que prueban lesiones risicas provocadas por el "intento". La primera fue realizada por una clínica privada a petición de Candelmo. En ella se probó una "fisura" en el ano. En la siguiente, por la policía, se demostró que esa lesión existía, pero que ya había cicatrizado. Fue por esta segunda revisión que el juez decidió acusar a Veira sólo de "intento" y le concedió la excarcelación mientras sigue el proceso.

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Las sucesivas declaraciones han permitido demostrar también que Veira fue avisado antes que el juez sobre la denuncia. El jefe de la policía federal, comisario Juan Pirker, reconoció que la demora de 35 horas entre el mo mento en que se hizo la denuncia policial, el sábado 17 de octubre por la noche, y la comunicación al juez, el lunes 19 por la mañana, pudo permitir a Veira elaborar la coartada que presentó. El entrenador del San Lorenzo, el segundo en la Liga argentina, presentó como testigo a una sobrina suya -Gabriela, de 18 años-, que dijo vivir en el apartamento que Veira ocupaba cuando era soltero y confirmó la versión de su tío. Según éste llegó con un chico, le firmó el autógrafo y revisó algunos muebles para ver si encontraba un banderín que regalarle.La posición de Veira parece desmoronarse a medida que pasan los días. En el careo con el muchacho se puso muy nervioso y le acusó de "tender una trampa". El niño, de nombre Sebastián, relató con calma los hechos tal como los presentó en su denuncia inicial. Recordó detalles del apartamento y aseguró también que allí no había nadie más. Según él, Veira habría admirado s

sus piernas y le convenció de que se quitara el pantalón y el slip para ver si tenía condiciones fisicas y podría ser un buen futbolista. Luego intentó la violación, a la que Sebastián se resistió.

El padre del chico afirma que su hijo le contó lo ocurrido primero a su madre, ya en casa. "Por eso tuve tiempo de pensar en denunciar a Veira. Si no, lo habría matado", asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de octubre de 1987