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Reportaje:

Respirar no es tan fácil como parece

Un hábito defectuoso puede causar lesiones pulmonares y odontológicas

La respiración es un acto espontáneo que todos creemos ejecutar perfectamente desde el momento en que nacemos. Sin embargo, muchas lesiones tienen su origen en una defectuosa función respiratoria. Tomar el aire por la boca y no por la nariz puede provocar problemas pulmonares, vasculares o incluso odontológicos. Programas de salud primaria contribuirían a reducir las infecciones en el aparato respiratorio, motivo cada vez más frecuente de absentismo e incapacidad laboral. No basta con introducir oxígeno en el organismo. Hay que saber hacerlo.

A los 60 años, Pascual Bailón García ha descubierto que puede respirar por la nariz. Antes sólo lo hacía por la boca, y ahora, a pesar de su insuficiencia cardiaca, se fatiga menos y se encuentra mejor. Lo mismo le ocurre a Pablo Pintado Benavente, de 19, con quien realiza diariamente la fisioterapia respiratoria. "Dormía con la boca abierta, me acatarraba constantemente y me ahogaba".Pablo lleva pocos días haciendo estos ejercicios, pero ya antes de ir al quirófano para ser intervenido en la vena aorta le enseñaron a respirar por la nariz. "Algo que es muy útil y que ya no voy a olvidar en la vida", dice.

Si respiramos por la boca, el aire que entra en el organismo es sucio y frío, la respiración es más superficial e introducimos en los pulmones menos cantidad de aire. Se crean así unas condiciones de irritabilidad de las vías respiratorias, que se inflaman y desencadenan fácilmente bronquitis, faringitis, traqueítis...

Respirar por la nariz, en cambio, permite que el aire llegue a los pulmones caliente, húmedo y sin polvo, al tiempo que se establece una mecánica respiratoria más profunda, con movimientos más amplios del diafragma y, por consiguiente, una ventilación más completa.

Lola Honorato, fisioterapeuta del servicio de neumología de la clínica de la Concepción de Madrid, señala que "casi todos los pacientes broncópatas o asmáticos ya eran personas que no respiraban por la nariz o lo hacían defectuosamente antes de que se les manifestara su enfermedad".

Una mala respiración por la boca puede tener su origen en una defectuosa configuración dental o maxilofacial.

Hay personas que no pueden respirar por la nariz debido a una obstrucción de las fosas nasales a causa de vegetaciones, pólipos, engrosamientos de la mucosa o desviaciones de tabique.

Estas complicaciones llegan a originar problemas respiratorios, que pueden ser graves cuando además están en relación con un ambiente laboral adverso, la contaminación y el tabaco.

Reunía las tres condiciones Eugenio Francos Martín, de 57 años, taxista de Madrid, que ha sido operado de un quiste en el pulmón derecho y acaba de iniciar sus clases de recuperación respiratoria. "Fumaba dos paquetes y medio desde hace 40 años, y lo he dejado", asegura. "Ahora he puesto un cartel en el coche para que no se fume; oiga, y la gente lo respeta".

Inquietud intelectual

"Voluntad, sentido común y aplicación de unas técnicas respiratorias", resume Lola Honorato, son las condiciones que se requieren para acelerar la recuperación de un enfermo, con la ayuda de la fisioterapia, que, en su opinión, está aconsejada especialmente a aquellos pacientes con patologías crónicas (asmas, enfisemas, bronquitis ... ) y a quienes presentan problemas respiratorios tras haberse sometido a una cirugía torácica o cardiovascular.Es importante que a estos enfermos se les enseñe a controlar su respiración antes de la intervención quirúrgica. Tras la operación, una progresiva fisioterapia ayuda a reestablecer la función cardiorrespiratoria.

La edad no es un factor decisivo en los enfermos con disfunciones respiratorias, pues aunque la juventud favorece la recuperación, las personas mayores tienen una demanda orgánica menor. Sí resulta más determinante, según los especialistas, el grado de inquietud intelectual del paciente que se somete a unos ejercicios de fisioterapia respiratoria.

"Las personas con una mayor inquietud y ganas de aprender cosas nuevas comprenden antes que estas técnicas les ayudan a respirar", comenta María Merino, del servicio de neumología de la clínica de la Concepción, para quien todavía es muy frecuente el caso de aquellos pacientes, generalmente hombres mayores, que al principio se muestran escépticos porque no creen que a su edad vayan a poder cambiar un mal hábito respiratorio que les ha acompañado casi toda la vida.

Después de la primera semana, los enfermos que realizan los ejercicios de recuperación dicen sentirse mejor una vez que han aprendido a introducir correctamente el aire y a administrarlo de manera conveniente según el alcance de su lesión.

A partir de este momento, el problema se llama continuidad. Los enfermos acuden a las clases de fisioterapia hasta que son dados de alta. Pero son pocos los que durante unas semanas más realizan en sus casas los ejercicios que aprendieron en el hospital.

"Sabernos que la mayoría los van dejando y termina por olvidarlos", dice Lola Honorato. A su lado, Manuel Herrero, de 48 años, reconoce que tras una primera operación siguió haciendo estos ejercicios durante unos días, pero que a los dos meses se cansó. Ahora, siete años después, intenta aprender de nuevo las técnicas respiratorias que ya le habían enseñado, mientras espera ser operado por segunda vez de la válvula mitral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de octubre de 1987