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El filósofo Abraham Moles afirma que "vivimos bajo el imperio de los signos" y destaca el papel del diseñador

Un congreso internacional analiza en Menorca la función del diseño

El teórico de la comunicación, filósofo y físico francés, Abraham Moles, intervino ayer en el Primer Congreso de Comunicación Visual y Diseño Gráfico, que se celebra en la localidad menorquina de San Luis. Moles fascinó a su auditorio de diseñadores gráficos con una disertación acerca de los cometidos del diseñador gráfico titulada ¿Pensar en línea o pensar en superficie?, durante la que afirmó que "vivimos bajo el imperio de los signos; en un mundo que es como un texto, los diseñadores gráficos son los encargados de codificar ese texto y de hacer que todo este mundo de signos sea legible".

"El diseñador" señaló Moles, "es una especie de constructor e intermediario en la relación del hombre con el entorno artificial y natural; es el encargado de codificar la trama de señales y signos que conforman el entorno cotidiano, lo que le convierte en un demiurgo modesto, cuya medida de acción es la calidad de vida que generan sus producciones".Abraham Moles es en la actualidad director del Instituto de Psicología Social de Estrasburgo, aunque recientemente ha anunciado su intención de retirarse. Entre sus cometidos académicos anteriores figuran estancias en las universidades de San Diego (EE UU) y Ulm (Alemania Occidental), donde estuvo en la escuela de diseño. Ha publicado más de una veintena de libros y está preparando uno nuevo que, según explica, "tratará de los desafíos de una sociedad progresivamente tecnificada, en la que se configuran dos razas, la de los que dominarán el conocimiento y la transmisión de información y la de los que serán meros sujetos pasivos".

Para Abraham Moles, "al diseñador le corresponde la enorme responsabilidad, como intermediario y codificador de entornos cotidianos, de proteger al individuo del peso de las tecnocracias dominantes". Según él, "el término diseño quiere decir intervención en el entorno humano; adaptación del entorno a las necesidades de los individuos o de las colectividades de individuos; el diseñador deviene, pues, en intermediario entre los individuos y una naturaleza que cada vez es menos natural (y en este caso no hablo de Menorca)".

El teórico se mostró partidario, en su intervención ante el congreso, de lo que llamó "un diseño humano, es decir, vinculado a la idea del hombre". "Dado que los diseñadores son los agentes primordiales de esta adaptación del entorno cotidiano a lo humano, el conocimiento de la vida cotidiana y sus necesidades constituye la materia prima del trabajo del diseñador".

Abraham Moles expresó su convencimiento de que "vivimos bajo el imperio de los signos y planeamos nuestras acciones no en virtud de personas o cosas, sino de los símbolos que la representan; esto indica un cambio de sociedad".

El pedagogo Joseph Henry

Portavoz de unos planteamientos muy sensiblemente distintos a los de Abraham Moles y otra de las personalidades relevantes de entre los asistentes al Primer Congreso de Comunicación Visual y Diseño Gráfico es el norteamericano Joseph R. Henry, director del Art Center College of Design, de Europa, una institución establecida en 1981 en la localidad suiza de La Tour de Peilz por el Art Center College of Design de Pasadena, California (EE UU), una de las instituciones más prestigiosas de Norteamérica en diseño industrial aplicado.En una ponencia del área de trabajo pedagógica del congreso que tituló Diseño: educar para la competitividad, Henry hizo un resumen de las técnicas de formación de diseñadores en contacto con empresas privadas y teniendo como base de trabajo problemas reales de diseño.

"Desde su fundación", dijo Henry a este diario, "nuestra institución de California ha tenido estrechos vínculos con la industria, y nuestra misión ha sido la de preparar a gente para que cumpla los requerimientos de diseño de compañías privadas de todo el mundo. Nuestros graduados han venido siempre a Europa, y muchos diseñadores europeos han estudiado en California, de modo que llegó un momento en que tanto nuestra institución como algunas compañías europeas creyeron útil establecer una filial en Europa".

"Creemos", señala Joseph R. Henry, "que esto nos proporciona la posibilidad de desarrollar una institución de diseño aplicado de alcance global".

Para Henry, "a diferencia de lo que ha sucedido predominantemente en Norteamérica, la educación para el diseño en Europa ha estado tradicionalmente basada en estudios de otra naturaleza, especialmente arquitectónicos, y además se ha basado generalmente en criterios artísticos o culturales. No creemos que nuestra aproximación sea mejor, sino simplemente una alternativa distinta, sin contar con el hecho de que creemos en la permeabilidad de las distintas técnicas educativas, con lo que el contacto con la tradición europea nos será también de gran utilidad".

Respecto a la situación actual del diseño español, Joseph R. Henry opinó que "hay en marcha un esfuerzo importante en el mundo español del diseño, especialmente desde la entrada de su país en la Comunidad Europea, para encuadrar el diseño español en un panorama internacional, lo cual es altamente estimulante, porque el diseño español posee una calidad y un espíritu singulares".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de octubre de 1987