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CELEBRACIÓN DE LA FIESTA NACIONAL

Ofrenda de Pujol, mientras jóvenes de su partido se manifiestan en contra

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, colocó ayer una corona de laurel a los pies del monumento a Colón de Barcelona, con motivo de la celebración del 12 le octubre. Minutos después de que se produjera esta ofrenda floral, medio centenar de jóvenes pertenecientes a la Joventut Nacionalista de Catalunya -la sección juvenil del partido que lidera Pujol- ocuparon en el puerto barcelonés, a un centenar de metro; de donde se había depositado la corona, la réplica de la carabela Santa María para protestar contra la celebración de ese día.En la ofrenda floral, Pujol estuvo acompañado, entre otras autoridades, por el delegado del Gobierno en Cataluña, Francesc Martí Jusmet, y el acalde de la ciudad, Pasqual Maragall. Una hora y media después de este acto, las juventudes convergentes iniciaron la ocupación de la répilica de la Santa María.

Al comenzar la acción, uno de los jóvenes cayó al agua en dos ocasiones: al intentar trepar por una de las amarras de la carabela y c lando sus compañeros lo izaron y ya se encontraba prácticamente con un pie en la popa de la embarcación. Sin embargo, la acción prosiguió y los miembros de las JNC colgaron pancartas en las que podía leerse: "De hispanidad, descubrimientos y colones estamos hasta los...'.

Los ocupantes izaron una bandera catalana mientras gritaban "Los catalanes no somos españoles", "No queremos ser una región de España", así como eslógianes relativos a la independencia. Éste fue el acto menos numeroso de los que diversas organizaciones nacionalistas convocaron ayer en Barcelona contra, el día de la fiesta nacional espalilola. Todas ellos concluyeron sin incidentes, y el más numeroso fue el de la plataforma Crida a la Solidaritat, que reunió a varios mi es de personas en la plaza de Sant Jaume, coincidiendo con el regreso del tren de las naciones.

Más de 500 personas -integrantes de ese tren- llegaron después de la una de la tarde desde Estrasburgo (Francia), ciudad en la que pidieron que el catalán tuviese el reconocimiento de lengua oficial en las instituciones europeas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de octubre de 1987