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El vigilante y el director de una agencia del Central, heridos al reducir a un atracador

El vigilante y el director de una sucursal del Banco Central, en el número 29 de la calle de Ricardo Ortiz (Ciudad Lineal), sufrieron ayer lesiones de diversa consideración al reducir a uno de los dos atracadores armados que pretendían robar en la agencia. El segundo atracador logró huir. La sucursal, que ha sido asaltada cuatro veces en dos meses, dispone de vigilante desde hace dos semanas.

Justo Albarrán Moreno, de 24 años y vigilante jurado de la empresa Servicio de Protección y Vigilancia (SPV), pulsó el botón que permitió la entrada al banco de dos hombres de aspecto poco sospechoso. Eran las 8.35. Cuando los empleados de la agencia se quisieron dar cuenta, los recién llegados habían reducido al vigilante y le encañonaban con sendas pistolas.Según los testigos, uno de los atracadores intentó disparar contra el vigilante, pero el arma no pareció funcionar. Justo Albarrán reaccionó gritando: "¡Ayudadme, que son de juguete!", refiriéndose a las pistolas.

En ese momento salió de su despacho el director, quien había advertido del atraco a un compañero por teléfono. El director, que prefiere ocultar su nombre, acudió con dos empleados en ayuda del vigilante. Albarrán se defendía de una lluvia de culatazos de pistola por parte de sus agresores.

El vigilante, con la cara empapada de sangre, pudo doblegar a uno de los agresores, que poco antes había mordido en el antebrazo al director. El segundo atracador se fugó con los pies descalzos tras el forcejeo, dejando abandonado un revólver de fogueo. La policía detuvo poco después al primer atracador, José Antonio Pérez Muñoz, de 28 años, a quien se le encontró encima una navaja y otro revólver de fogueo.

El vigilante sufrió contusiones de cierta gravedad en la cabeza y fue trasladado al hospital Gregorio Marañón. El director fue atendido de varias contusiones en el equipo quirúrgico de la calle de Montesa.

La sucursal había sido atracada dos veces en agosto y en una ocasión en septiembre. Los atracadores, siempre armados, se llevaron botines cercanos al millón de pesetas en cada ocasión.

El director coincidió con sus empleados en la falta de seguridad en la sucursal y afirmó que la agencia no ha contado con vigilante hasta hace dos semanas. Rosa Merino, miembro de la sección sindical de CNT, afirmó, que su sindicato aboga por la adopción de medidas pasivas de seguridad, como detectores de metales y cristales blindados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de octubre de 1987

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