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Reportaje:

Jorge María Rivero San José

La llave del origen del hombre, en clave filológica

El filólogo Jorge María Rivero sustenta desde 1984 que Cantabria es la cuna de la humanidad. Una tesis que el observador puede estimar improbable, pero que él defiende con datos filológicos. Según estos datos, el hombre surgió en un único lugar, concretamente, en torno a Peña Sagra, la montaña cántabra. Antes de entregarse a su teoría, Rivero fue profesor en la universidad Libre de Bruselas y asesor de Pío Cabanillas en Cultura, así como impulsor de diversas actividades, desde la defensa del patrimonio a la creación de la Joven Orquesta de Cámara. Ahora vive recluido en una aldea, dedicado al estudio.

Jorge María Rivero no parece, sin embargo, un hombre de mente apresurada o fantasiosa. Su imagen recuerda más bien a la de un ponderado rabino, no sólo por la emblemática espesura de su barba pelirroja, sino por su juiciosa manera de explicarse. "Sí, poseo rasgos y un gran número de apellidos judíos", afirma con satisfacción. Fue precisamente su interés por estudiar la herencia judía en España lo que le condujo a lo que es ahora su principal investigación. "A través del análisis filológico llegué a la conclusión de que la historia podía haber sido al revés; que la atracción que España ejerce sobre los judíos es un caso especial que se debe, precisamente, a su origen ibérico; de hecho, el término hebreos es un gentilicio que no tiene equivalencia al nombre de nación alguna y que procede de Ebro, probable origen de los judíos. No es extraño que los sefardíes llamaran a España Sefarad y la consideraran un paraíso, su paraíso terrenal... Fardes, de donde proceden esas palabras, significa precisamente paraíso".Este hallazgo, unido al estudio comparado de las diversas religiones y mitologías, le llevaron a concluir que "el hombre tiene su cuna en un único punto: el norte de España". Para llegar a esa afirmación, Rivero ha analizado exhaustivamente la toponimia de la región cántabra: "Y me he encontrado con que, en un espacio tan reducido como Peña Sagra, cordillera situada junto a los Picos de Europa, en la comarca de Liébana, está condensada toda la toponimia del planeta".

Asegura que no hay chovinismo ni obcecación en su teoría. "Puestos a elegir, yo hubiera preferido que la cuna fuera Euskadi o Cataluña, porque hubiera obtenido un respaldo político; por el contrario, asociar el origen del hombre a Cantabria, una región nublada por sus potentes autonomías vecinas, no era precisamente como para entusiasmarse", declara. No obstante, Euskadi no resulta tan ajena a su descubrimiento, ya que, según sus datos, el vasco es la lengua matriz de la humanidad. "Lo que luego ha ido llamándose euskera, fue en su origen la lengua cántabra, común a los hombres del Norte, que ha ido replegándose a Euskadi, extremo oriental al que los romanos condujeron a los cántabros más levantiscos". "Creo en la evolución", añade, "pero me divorcio de Darwin en que no admito que el hombre proceda del mono; yo parto de un animal marino dotado de una larga cola y hermafrodita, probablemente un sirénido, como creían los antepasados". Ignora el misterio de cómo apareció la inteligencia, y su especialización filológica le impide fechar sus hallazgos. "Pero estoy luchando para que se excave y se hagan las comprobaciones geológicas pertinentes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de septiembre de 1987