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Reportaje:

María Guardia Gómez

Dirige la primera cátedra de Flamencología de la universidad

El baile flamenco se convierte este curso en disciplina universitaria en Granada, y la bailaora María Guardia Gómez, Mariquilla, en directora de esta singular cátedra de Flamencología, ideada por el vicerrectorado de extensión universitaria. Nacida en el Sacromonte hace 43 años, se dedica al baile desde hace 35. Alrededor de un centenar de alumnos ha solicitado las becas ofrecidas por la universidad para el primero de los tres cursos de flamenco, más otro de coreografía, que completarán el ciclo. En años sucesivos, la cátedra se completará con otras ramas del flamenco, como cante, guitarra e historia.

"Me siento satisfecha y con ilusión de dirigir la primera experiencia de estudios flamencos en una universidad española; es como si el cielo me regalara algo que siempre he ansiado", explica Mariquilla. Durante este curso, y a la espera de poder contar con una instalación de la universidad, las clases las impartirá en su academia de danza que abrió en Granada hace tres años.Mariquilla se formó en el Sacromonte observando las danzas tradicionales del barrio, como la mosca y la cachucha, que ahora están incluidas dentro del primer curso a modo de recuperación del patrimonio flamenco autóctono. Su aprendizaje lo compartió con los estudios básicos en la popular escuela del Ave María, de donde se escapaba frecuentemente para bailar.

La directora de la cátedra de Flamencología de la universidad de Granada está casada y tiene tres hijos. La mayor, Tatiana, de 14 años, es una experimentada bailaora que ayuda a su madre en las tareas de la academia familiar y que está a punto de debutar en el cine. Mariquilla ha propuesto a la Universidad el programa del ciclo completo de flamenco.

En el primero se enseñarán, además de los bailes sacromontanos, otros, como la alegría y la soleá. En el segundo curso, bulerías, bamberas y seguiriyas, así hasta ir progresando en dificultad. Mariquilla se ha comprometido a organizar un ballet universitario flamenco. "Hasta ahora el baile clásico español comprendía el flamenco, pese a ser dos expresiones diferentes", comenta.

No es la primera ocasión en que Mariquilla se las ve con universitarios. Durante sus giras por el extranjero ha tenido oportunidad de ofrecer audiciones en universidades de la República Federal de Alemania y de Estados Unidos. Ella misma, tras un examen, será la que otorgue las becas a los alumnos más prometedores. Uno de los problemas es el de la edad de los alumnos, a partir de los 17 años, cuando "la edad idónea es a partir de los siete u ocho años". Otro, el de la falta de bailaores masculinos, pese a que el tabú "del amaneramiento ya está superado".

Al margen de la enseñanza, Mariquilla sigue con sus galas y sus espectáculos. Está a punto de concluir la grabación para Televisión Española del último que ha producido, bajo el título de El Sacromonte y yo, todo un recuento de sus experiencias infantiles en la zambra, de las costumbres del barrio y hasta de sus sueños. A la vista tiene otro proyecto sobre la vida de Cristóbal Colón, con las persecuciones de los gitanos por los Reyes Católicos como trasfondo. Finalmente, María Guardia Gómez hace una advertencia: "En el curso no hay sevillanas. Con ellas moriría mi trascendencia de bailaora".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de septiembre de 1987