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Núñez: "El club está en un momento óptimo"

Josep Lluís Núñez, presidente del Barcelona, reconoció ayer públicamente que el pasado lunes presentó su dimisión ante la junta directiva y posteriormente la retiró. "El Barça está en un momento óptimo", dijo, "y si yo tengo que estar supeditado a que el equipo gane el próximo partido, no tengo necesidad de continuar en el cargo; de ahí que estuviera decidido a renunciar". "Lo que sucedió luego en la reunión", añadió, es que "comprendí que tenía amigos de verdad que harían todo lo necesario para que yo siguiera, y acepté". Para Núñez, el único problema que hay en el club es "la presión que le rodea" y la falta de ayuda exterior.Núñez parece haber descartado la posibilidad de volver a presentar su dimisión. El presidente azulgrana volvió a referirse en sus comentarios a las ayudas arbitrales que recibe el Madrid -"hubo un equipo el pasado domingo al que no le pitaron un claro penalti en contra cuando sólo ganaba por 1-0"- y cargó de nuevo contra aquellos que han puesto en duda su capacidad para dirigir el club.

"Si en un momento dado presenté mi dimisión fue porque creía que era una buena solución, no para el club, sino para todo su entorno", explicó Núñez ayer en el Camp Nou. "El fútbol es muy complicado y las cosas que son coherentes resultan incoherentes para una minoría", añadió.

Núñez dijo tener la sensación de que "aunque un club esté bien dirigido, lo decisivo es que entre o no la pelota en la portería, y eso me cuesta entenderlo. Yo no he venido a este club a servirme de él".

El principal motivo por el que Núñez decidió continuar en el cargo fue la actitud de unidad adoptada por los 19 miembros que componen la actual junta directiva en la reunión del pasado lunes. "Pude comprobar el afecto y el interés de unos hombres, con los que llevo trabajando 10 años, en seguir a mi lado. Comprendí que tenía amigos de verdad".

Núñez, que nunca mostró su intención de ratificar a Terry Venables como entrenador -"no sé lo que puede pasar mañana"- explicó que lo único que le preocupa ahora es que "la plantilla recobre la tranquilidad y la confianza que han podido perder por culpa de la presión que genera la grandeza del Barcelona".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de septiembre de 1987