Felipe González abre un debate sobre su futura sucesión en la secretaría general del PSOE

El secretario general del PSOE, Felipe González, quiere introducir en su partido la "reflexión" de que ningún puesto es vitalicio, e incluye en esa provisionalidad el suyo propio. El presidente del Gobierno ha recordado en las últimas semanas que lleva 13 años al frente del PSOE y que sería bueno dar paso a las nuevas generaciones. A pesar de este discurso, fuentes cercanas al presidente aseguran que este pensamiento no indica que vaya a abandonar la secretaría general en el próximo congreso del PSOE, previsto para el mes de enero de 1988, para ocuparse plenamente del Gobierno. Las reflexiones del presidente van a servir de apoyo a sectores minoritarios del partido para difundir que Gobierno y partido no deben tener la misma cabeza.

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Javier Solana, portavoz del Gobierno, comentó a este diario que "es una reflexión limpia y sin dobleces". Al preguntarle si considera probable que González abandone la secretaría general en el próximo congreso, el ministro aseguró: "No, pero es bueno que ya desde ahora empiece a tener lugar esa reflexión en el seno del partido"."Si algún día Felipe González decide dejar la secretaría general será de común acuerdo con Alfonso Guerra, porque ambos estimen que es más conveniente y aporta alguna ventaja", afirmó un ministro del Gobierno. Según su punto de vista, en el próximo congreso no habrá nadie que pida a González que abandone la secretaría general del partido. "Ni izquierda Socialista, ni leguinistas, ni la agrupación más radical que pueda haber en el partido", aseguró. Este portavoz indicó que, según los datos que tienen en el Gobierno, la opinión pública no percibe separadamente al Gobierno del partido, sino que la percepción es de "socialistas en general". Por ello, "si se quema el Gobierno se quema el partido", dijo este ministro.

Las palabras de Felipe González, según este interlocutor, significan su intención "de hacer notar que está disponible para de dejar el cargo en cualquier momento, pero no tendrá trascendencia política a corto plazo, sino cuando él quiera".

A pesar del consenso generalizado existente en el PSOE según el cual no hay en estos momentos figuras en el partido capaces de sustituir a Felipe González, ni tampoco a Alfonso Guerra, las recientes declaraciones del presidente han servido a pequeños grupos para interpretar que podría plantear el abandono de la secretaría general en el XXXI Congreso del partido en los primeros meses del próximo año, y ocuparse en exclusiva de las tareas de Gobierno.

Alfonso Guerra

Entre estos sectores minoritarios los hay que comentan esta certeza, de buena fe, convencidos de que así lo quiere Felipe González. Según los mismos, la secretaría general del partido sería ostentada por el actual vicesecretario general, Alfonso Guerra, que abandonaría el Ejecutivo. Felipe González dejaría sus responsabilidades en él partido para ocuparse plenamente del Gobierno.Otro sector ajusta las declaraciones del secretario general a sus deseos, basados en la creencia de que es necesaria una separación entre las cabezas dirigentes del Gobierno y del partido, con el afán de que el PSOE consiga voz propia y más independencia del Gobierno. Estos últimos no cuentan con la hipótesis de que Alfonso Guerra desembarque en el partido. Por otra parte, en los prolegómenos del pasado congreso socialista las especulaciones sobre la ascensión de Guerra a la secretaría general fueron numerosas.

No es siquiera "imaginable" esta posibilidad, según manifestó un dirigente del PSOE que asegura que Felipe González está en un "excelente momento". "El secretario general no está en la necesidad de que se le plebiscite en el próximo congreso, está fuerte en todos los sentidos y nadie, duda de su liderazgo", afirmó la misma fuente.

Felipe González, según un alto cargo de la Moncloa, con las palabras que pronunció en el homenaje a los jubilados de UGT ha querido Ianzar un mensaje de combate al conservadurismo ideológico", así como en el acto de clausura del encuentro internacional de los jóvenes socialistas. "No es que se dirija exclusivamente a los mayores o muy veteranos del partido sino que es un mensaje que debe recorrer horizontalmente a la organización, que tiene que desprenderse del conservadurismo ideológico que también se manifiesta en pensar que los cargos son casi vitalicios", explicó este portavoz.

La separación entre la dirección del partido y la del Gobierno constituye un debate inacabado en el PSOE desde que éste alcanzó el Gobierno en 1982. Para la mayoría, la coincidencia en los cargos de dirección del partido y del Gobierno ha acarreado notables ventajas, dado que ha contribuido a que se oyera una "única voz socialista", situación que se ha mantenido durante bastante tiempo, pero fue quebrada por UGT, cuyo líder, Nicolás Redondo, ha abandonado en los últimos tiempos su vieja expresión de "familia socialista" sustituyéndola por "familia ugetista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 31 de julio de 1987.

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