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Delle Chiaie acusa a los servicios secretos de la matanza de Bolonia

El ultraderechista italiano Stefano delle Chiaie afirmó ayer en el interrogatorio a que fue sometido en Bolonia que las acusaciones que le imputan son el resultado de una conjura de gobernantes como el ministro de Defensa, Giovanni Spadolini, y de los servicios secretos. El extremista, juzgado por sus presuntas responsabilidades en la matanza de la estación de Bolonia en 1980, aseguró que no tuvo relación con Licio Gelli, jefe de la logia masónica Propaganda 2 (P-2), en la denominada estrategia de la tensión. "El terrorismo", dice ahora Delle Chiaie, "es un hecho criminal e infame ajeno a mi política y que nació del sistema". El líder de la internacional fascista acusó a los servicios secretos de colocar la bomba de Bolonia, que causó 83 muertos, "con el único fin de estabilizarse en el poder".

El jefe de Avanguardia Nazionale, acusado en Bolonia de asociación criminal, aseguró que Elio Ciolini -pagado por Spadolini-, los servicios secretos, el juez Gentile y el cónsul italiano en Suiza, Ferdinando Mor, prepararon las acusaciones que se le imputan sin ningún fundamento.

Delle Chiaie intentó leer un documento que contenía la transcripción de una conversación telefónica entre el juez Gentile y Ciolini, pero el presidente del tribunal se lo impidió argumentando que podría hacerlo en el proceso, pero que había que guardar la coordinación en el interrogatorio.

Delle Chiaie respondió, sobre una supuesta entrevista que mantuvo con Gelli en Buenos Aires, que no tuvo relaciones con el jefe de la P-2, y que Avanguardia Nazionale tampoco tuvo ninguna afinidad con la masonería por tradición política. Delle Chiaíe afirmó también que Marco Affatigato, uno de los arrepentidos del terrorismo negro, recibió un telegrama del presidente Sandro Pertini, cuyo texto se desconoce.

Narcotráfico

El líder de la internacional fascista negó las acusaciones de Ciolini sobre su relación con los narcotraficantes en América del Sur y explicó que Bolivia tenía una producción ancestral y que fue Estados Unidos quien provocó el auge de ese negocio.El ultraderechista italiano criticó a la Prensa internacional porque sólo había destacado de su interrogatorio del lunes que conoció a Klaus Barbie en Bolivia, y aseguró que le estrecharía la mano. Matizó que había hecho estas declaraciones porque no tenía pruebas de sus crímenes y dijo que, en el caso de que las tuviera, reconsideraría su postura.

Delle Chiaie fue interrogado ayer durante cuatro horas en el juicio de Bolonia, en medio de una gran expectación. Después fue trasladado a la prisión de máxima seguridad de Florencia, donde permanecerá hasta que culminen las investigaciones judiciales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de julio de 1987