Elegir otras solidaridades

El atentado de Barcelona, acto de terrorismo ciego contra la muchedumbre popular de un supermercado, es de tal monstruosidad que se comprenden las dudas de sus autores a la hora de reivindicar formalmente su responsabilidad. Y se entiende más aún el pesado silencio de la formación independentista vasca Herri Batasuna, próxima a ETA Militar.En todo caso, parece excluido que la matanza del viernes por la tarde pueda tener efectos desestabilizadores sobre el Gobierno de Felipe González. A pesar de las críticas dirigidas contra la policía, y a través de ella contra el ministro del Interior, es un reflejo de solidaridad lo que se manifiesta en Madrid. "ETA contra todos, todos contra ETA", titulaba el editorialista de EL PAÍS. Ya pasó el momento de poner bombas que, al levantar a los militares contra el poder civil, podían poner en peligro la democracia en España.

Combatirles supondría, tal como invita a hacer EL PAÍS, una acción de toda la población para rechazar de su seno a los autores de esos actos terroristas. Esto significa contar con que no exista esta ley del silencio que, como la omertà en Córcega, protege a quienes todavía se consideran como compatriotas y que, por otro lado, también saben hacerse temer. Si quiere terminarse con el reino del terror algún día será necesario, tanto entre los vascos como entre los corsos, tener la valentía de elegir otras solidaridades.

, 21 de junio

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