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En el pobre país de la Mafia

La Democracia Cristiana se presenta en las elecciones italianas como enemiga del crimen organizado

ENVIADO ESPECIALLa Democracia Cristiana (DC), que siempre ha sido guía de los Gobiernos italianos de los últimos 40 años, por ser el partido de mayoría relativa, se presenta en Sicilia, en la campaña de las elecciones legislativas que se celebrarán los próximos domingo y lunes, como el enemigo de la Mafia a la que, sin embargo, consintió durante este tiempo campar impunemente por la isla mediterránea, símbolo del subdesarrollo de las regiones meridionales de Italia.

"Somos el partido que más ha trabajado últimamente para incluir en nuestras listas electorales a políticos limpios y antimafiosos", ha dicho recientemente el líder democristiano, Ciriaco de Mita. En Palermo, capital de la Mafia y de la violencia, los políticos democristianos locales reivindican ser ahora enemigos de las organizaciones criminales y aseguran que están dispuestos a jugarse la vida, si es preciso, para acabar con ellas.

Uno de estos políticos es Leoluca Orlando, profesor universitario de derecho público regional, que dirige la alcaldía palermitana desde 1985 al frente de una junta de democristianos, socialistas, socialdemócratas, republicanos y liberales. A sus 39 años, Orlando, padre de dos hijas a las que apenas ve, es el alcalde más joven de todas las grandes capitales italianas. Participó en la protesta de mayo de 1968 y fue asesor jurídico del presidente de la región siciliana, Piersanti Mattarella -asesinado, se dice, por la Mafia el 6 de enero de 1980-, y decidió ingresar en la Democracia Cristiana poco antes de convertirse en alcalde.

En la ciudad se dice que proyecta hacer carrera parlamentaria, pero él contesta que prefiere continuar en el cargo. "Alcalde de Palermo representa casi ser el quinto hombre más importante de Italia, después del presidente de la República, del jefe del Gobierno, del ministro de Asuntos Exteriores y del ministro del Interior", cuenta a este diario, mientras viaja a velocidad de vértigo, por temor a posibles atentados, en un automóvil blindado con un escolta personal y otro vehículo policial, hacia el pueblo de Corleone.

Corleone

A unos 65 kilómetros al sureste de Palermo, Corleone es un bastión de la Mafia y tierra de Lucíano Leggio, capo junto a Michele Greco -conocido como Il Papa- de la banda cuyos miembros están siendo actualmente procesados, junto a otros cuatro centenares de colaboradores, por delitos de homicidio, corrupción y extorsión. El alcalde palermitano se ha constituido en parte civil, con la intención de hacer patente la voluntad de los gobernantes de desarticular el crimen organizado. "Hay que demostrar a la gente que Mafia y desarrollo económico van reñidas", dice. Claro que, para demostrarlo, el Estado tiene que colaborar para reactivar el sur del país, la zona más deprimida de Italia.Sicilia, con cinco millones de habitantes, tiene un 14% de desempleados, tres puntos por encima de la media nacional. La provincia de Agrigento es la más pobre del país, y la tasa de crecimiento económico de la isla es la mitad de la del resto de Italia.

Algunas empresas del Norte comienzan tímidamente a invertir, pero no es suficiente. Las dos principales fuentes de ingreso siguen siendo la agricultura y el turismo. "La lucha contra la Mafia es como un carro con dos ruedas. Una de ellas es la represión policial y la otra el desarrollo económico. Tienen que moverse simultáneamente; de lo contrario, no se logra nada", dice el alcalde Orlando.

Las autoridades de Palermo se sienten orgullosas de que gracias a la colaboración de maflosos arrepentidos -es el caso de Tomasso Buscetta, que vive en EE UU- ha sido posible detener a Greco y Leggio. Sin embargo, medio! de la oposición local opinan que procesos tan gigantescos como el de estos dos personajes no servirán demasiado y sólo tendrán un valor simbólico.

El escritor Leonardo Sciascia sostiene que personas como Orlando o jueces que batallan contra la Mafia sacan provecho de la situación. Actualmente se hace carrera en Sicilia con la antimafia, afirma Sciascia. Palermo, encuyo estadio actuará el próximo sábado Frank Sinatra, sigue siendo una ciudad peligrosa. En medios periodísticos se cree que las organizaciones criminales preparan un golpe revanchista tras la caída de muchos cabecillas. La policía afirma que Salvatore Riina, ¡de 57 años, del clan de los Corleone, es ahora el capo de la Mafia siciliana. "La lucha contra la Mafia es todavía muy larga. El proceso contra Greco y Leggio es el proceso contra la Mafia de los últimos siete u ocho años", dice el alcalde de Palermo, "pero las organizaciones criminales han dado un salto de cualidad y se han modernizado ahora a través del negocio de la droga".

Lápidas en las calles

Muchas lápidas en calles dejan clara huella de las acciones de la Cosa Nostra: los asesinatos de Santarella, en enero de 1982; de Pío la Torre, secretario regional del Partido Comunista, en abril de ese año; y, en septiembre de 1982, el del general Alberto Dalla Chiesa, prefecto de Palermo, que fue nombrado por el Gobierno para coordinar la lucha contra la Mafia. Cinco años después, no se sabe aún quiénes fueron los autores de esas muertes.[Giuseppe Chila, de 67 años, jefe de la Mafia calabresa, y buscado durante dos décadas, fue detenido ayer cerca de Reggio di Calabria, afirmó la policía, según Efe.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de junio de 1987