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El cadáver de un hombre muerto por inanición, hallado por los agentes que iban a desahuciarle

El cadáver de un hombre de 35 años, que al parecer falleció de inanición, fue hallado anteayer en un apartamento del barrio de Gràcia, en Barcelona, por los funcionarios del Juzgado de Instrucción número 13 que se disponían a efectuar el deshaucio instado por la inmobiliaria que administra el edificio.El fallecido, Carlos Marín Casado, nacido en Calatayud (Zaragoza), había sufrido últimamente varios reveses en su vida sentimental y profesional que le habrían llevado a una profunda depresión la que, según coincidieron en explicar varias personas que se relacionaron con él, podrían explicar su muerte.

El cadáver fue hallado en el tercer piso del inmueble situado en el número 3 de la calle de Mossèn Masdexexart. El edificio consta de 16 apartamentos habitados en su mayoría por personas que viven solas y por parejas jóvenes con un nivel medio de renta.

El cuerpo de Marín Casado se hallaba tumbado en la cama, vestido, sin señales de violencia y "con evidentes síntomas de desnutrición", según informaron ayer fuentes de la policía.

Carlos Marín residía en el edificio desde febrero de 1985 y durante más de un año vivió en compañía de una joven italiana. Por aquellos días, el ahora fallecido tenía un empleo de vendedor. No obstante, a principios del pasado año ya fue objeto de una demanda de deshaucio, que pudo evitar en el último instante pagando los alquileres atrasados. "Se comenta que la muchacha le dió el dinero necesario para el pago", señalaron las fuentes mencionadas.

Marín mantenía pocas relaciones con los restantes vecinos del inmueble. Sólo había trabado amistad con algunos clientes de un bar cercano, situado en la calle de el Escorial, al que acudía de forma asidua. "Jamás contó nada de su pasado. Era un muchacho atento, educado, poco hablador; nos dijo que trabajaba de contable, pero nunca quiso decirnos en qué empresa.

Bebía bastante, pero no se,emborrachaba, explicó el propietario del establecimiento. "Cuando la chica le abandonó, Carlos sufrió un gran desengaño y se le veía muy afectado", agregó.

A finales del pasado año, Marín comenzó a retrasarse nuevamente en el pago del alquiler, y el administrador del edificio optó por presentar otra demanda de deshaucio. "En la empresa donde trabajaba [como vendedor] nos dijeron que ya no estaba con ellos", explicó la responsable de la inmobiliaria.

También a finales de año, Marín dejó de acudir al bar. "Si nos hubiera contado sus problemas le habríamos ayudado. ¡Mira que dejarse morir de hambre!, exclamó visiblemente afectado el propietario del local.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de mayo de 1987