Conmoción en Italia por las absoluciones en el 'escándalo del petróleo'

La sentencia de los jueces de Turín sobre el llamado escándalo del petróleo, que costó al Estado 30.000 millones de pesetas y a los magistrados 15 meses de proceso, ha acabado, según algunos observadores, como el rosario de la aurora. Otros, más duros, juzgan que el escándalo por las numerosas absoluciones supera al inicial de la estafa.Como tituló una agencia de Prensa y recogió el diario Il Corriere della Sera en su editorial del pasado viernes, el resultado de tantos meses de trabajo, informes, interrogatorios y comentarios fue el de 68 condenas y la absolución de políticos y eclesiásticos.
Los acusados eran 156, entre ellos, el jefe del Estado Mayor, Donato Loprete (condenado a seis años); el ex comandante general de Finanzas Raffaele Giudice (tres años) y el petrolero clave del proceso, Bruno Musselli (cinco años). Pero también figuraba toda una procesión de personajes del mundo político y eclesiástico, acusados de connivencia.
El más famoso es Sereno Freato, secretario personal del asesinado líder democristiano Aldo Moro, y que ha sido absuelto, aunque ha sido considerado culpable de un delito que ya ha prescrito.
La decisión de los jueces de absolver a todo ese pequeño mundo de políticos de segundo rango ha sido adoptada, al parecer, porque no les parecía justo condenarles a ellos mientras ni siquiera estaban procesados los considerados verdaderos responsables del escándalo. Entre ellos, como siempre, era sospechoso el divino Giulio Andreotti, el dirigente democristiano y ministro de Asuntos Exteriores, que fue quien nombró para sus cargos a los generales ahora condenados.


























































