La vecina del cuarto

La danza acompañada de voz es un invento de los años veinte, eso dentro de los lenguajes actuales. Pátricia Bardi tiene una voz segura, dúctil a sus intereses expresivos, y en ella apoya el ritmo de su actuación.El trabajo que presenta tiene mimo, tiene humor y una base de performance. Hay una burla amable del argot negro norteamericano, y el baile en ella es un acto, ingenuo, de registro simple, tanto que peca de pobre.
A veces parece como si la vecina del cuarto decidiera hacerse artista, subir a un escenario y hacer cosas diversas, usando al público como analista que debe soportar una descarga despiadada de sus fantasmagorías.
El espectáculo no es bueno, y ella sí lo es. El experimento, minoritario y nada fluido, es difilcil de soportar por su indefinición y falta de inventiva. La Bardi puede ser una excelente parte y un mal todo. Las escenas finales recuperan algo de aliento con el monólogo trabalenguas, pero Patricia no tiene en cuenta para nada a la masa de sufridores del patio de butacas, y eso, salvo excepciones, es fatal.
Patricia Bardi
Chit-Chat. Concepto y textos, Patricia Bardi. Muestra de Teatro Danza. Círculo de Bellas Artes de Madrid, 29 de abril.


























































