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El partido del Gobierno en México inicia su congreso entre demandas de democracia interna

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobierna en México desde hace 58 años, inició ayer su 13ª Asamblea Nacional, a la que asisten unos 3.000 delegados, cuando en el partido crecen las voces de los que exigen una mayor democracia interna y transparencia en las decisiones, sobre todo en la designación del candidato presidencial.

A pesar de las declaraciones de la llamada corriente democratizadora, de algunos jóvenes priistas y de políticos que asumen las tesis democratizadoras, sin adscribirse a la corriente, no se espera que la asamblea del PRI aporte cambios sustanciales y, por supuesto, no modificará el tapadismo, el sistema de designación del candidato del PRI a la presidencia, que será destapado este año.Tradicionalmente el PRI celebra dos asamblea en cada sexenio, los seis años de mandato de un presidente. En la primera se trata de confirmar el apoyo al presidente electo. En la segunda (la que ayer comenzó en el Distrito Federal) se busca sentar las vías y movilizar al partido para la próxima elección presidencial.

En México, donde el PRI gobierna desde hace 58 años, la elección presidencial carece de importancia. El futuro presidente, que gobernará México el próximo sexenio, se decide con la designación del candidato del PRI. Este dedazo corresponde al presidente saliente, quien escoge su sucesor, que luego se propone al partido y tiene garantizada la mayoría necesaria en la elección popular, que queda reducida a una mera fórmula ritual.

Batalla política

La batalla política, las luchas internas, la llamada grilla, se produce dentro del PRI y entre los aspirantes a ser destapados. Los tres nombres que se barajan a la hora de aventurar quién puede ser el próximo tapado no han variado en los últimos meses. Se trata del secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, de 51 años; el de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, de 38 años, y el de Energía, Minas e Industria Paraestatal Alfredo del Mazo, de 43 años. A estos tres se añade, con menos insistencia, el secretario de Educación, Manuel González Avelar, de 48 años.Sobre el sistema de designación del candidato presidencial la asamblea del PRI, que empezó ayer, no va a cambiar nada. La elección del candidato del PRI, es decir, el futuro presidente de México, continuará, al menos para el próximo sexenio, como un patrimonio exclusivo del dedo del presidente saliente. Por eso las maniobras políticas entre los tapados se orientan hacia dentro de la llamada familia revolucionaria y no trascienden abiertamente al exterior.

Una de las reglas no escritas del tapadismo la formuló en una ocasión Fidel Velázquez, el líder sindical mexicano, quien con sus 87 años todavía maneja el movimiento obrero, uno de los tres sectores de la familia revolucionaria del PRI: "El que se mueve no sale en la foto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1987

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