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Los empresarios canarios temen que los carnavales provoquen un colapso hotelero

La total ocupación hotelera que se registra en Canarias coincidiendo con el comienzo de los carnavales en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas ha sembrado la inquietud entre los empresarios del sector, que temen que una mayor promoción de la fiesta pueda provocar en el futuro un fuerte colapso en los núcleos turísticos que están en plena temporada alta.

No obstante, los partidarios de utilizar el carnaval como "marca" canaria internacional opinan que el crecimiento de la oferta absorberá la progresiva afluencia de visitantes.La consejera de Turismo y Transportes del Gobierno autónomo, María Dolores Palliser, estima que el carnaval da "prestigio" a las islas en el exterior, pero es consciente de que no se debe abusar de sus posibilidades comerciales porque podría terminar desbordando la capacidad hotelera del archipiélago. El Gobierno autónomo estudia la conveniencia de suavizar la presencia del carnaval en las campañas de creación de mercado, a las que dedicará este año 400 millones de pesetas.

Tan sólo el mes de enero pasado se registró la visita de 610.000 turistas, toda una cifra récord en vísperas de una fiesta que moviliza a los ciudadanos de las islas y que transforma la fisonomía de las capitales de las dos provincias que integran la comunidad autónoma. Los operadores turísticos ponen a disposición de sus clientes flotas de autobuses para su desplazamiento a los lugares con ambiente y estimulan la organización de minicarnavales en las zonas hoteleras de mayor tradición.

El interés internacional por el carnaval de Tenerife, el de mayor solera y prestigio del archipiélago, quedó ya de manifiesto en Europalia hace algunos años. Con un presupuesto de 136 millones de pesetas y una previsión de ingresos de 67 millones de pesetas, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, que ha convertido este año a la ciudad en un gran coso romano idea del artista belga Alfonso Mertens, pretende revolucionar el concepto tradicional de la fiesta con la introducción de avances tecnológicos como el rayo láser y con un derroche de lujo sin precedentes.

En Las Palmas (Gran Canaria), el Ayuntamiento creó una lotería para financiar su carnaval (interrumpido por la guerra civil y reanudado hace pocos años), con un coste de alrededor de 100 millones de pesetas. Los cantautores Luis Eduardo Aute y Joaquín Sabina leyeron el pregón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de febrero de 1987