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Manuel Ángel Conejero

La pasión por Shakespeare

El trabajo central de Manuel Ángel Conejero es, desde hace bastantes años, la traducción al castellano en verso de las obras de Shakespeare al frente de la fundación del mismo nombre de Valencia, la más prestigiosa en este campo de cuantas funcionan en España. Catedrático de Filología Inglesa, de 43 años, es un hombre polifacético: ahora ha sido nombrado director del Palau de la Música, un gran auditorio que piensa convertir en "un centro de ebullición musical" a partir de abril próximo, cuando se inaugure.

Conejero es por excelencia una persona polifacética, y asegura que su nueva dedicación a la programación de actividades musicales no le hará abandonar la Fundación Shakespeare creada por él y que está a punto de sacar a la luz una traducción de Romeo y Julieta. "Si me dejo el teatro me dejo mi vida", afirma. La de Romeo y Julieta es la sexta de una serie de traducciones de Shakespeare al castellano en verso, que la fundación pretende continuar hasta cerrar el círculo de la obra completa del dramaturgo británico. Hasta ahora han aparecido El rey Lear, Macbeth, El mercader de Venecia, Como gustéis y 0thello.La Fundación Shakespeare no se ha limitado, sin embargo a traducir al escritor que le da nombre. También presentó recientemente una selección de poemas de Ausias March vertidos del catalán al inglés en verso, y tiene en preparación un nuevo volumen en inglés del poeta gandiense. Otra de sus actividades es el montaje de obras de teatro. Ya puso en escena Como gustéis, y ahora está montando un Romeo y Julieta sobre la traducción que está a punto de aparecer, interpretado por el Teatre Jove bajo la dirección de Edward Wilson, director del National Youth Theater of Great Britain.

La vitalidad de Conejero se percibe al verlo y oírlo hablar. Parece una fuente inagotable de ideas, y las lanza apresuradamente y con entusiasmo. Aunque la Fundación Shakespeare es su principal obra, esa vitalidad lo ha llevado a otras actividades distintas. En 1983 obtuvo el Premio de la Crítica Ciudad de Valencia por su ensayo titulado La escena, el sueño, la palabra, y durante 1982 y 1983 fue director de los Teatros Nacionales. Estudió el bachillerato con los jesuitas antes de ingresar en la facultad de la que ahora es catedrático de Filología Inglesa. "Los jesuitas eran en los años cincuenta gente muy avanzada y en la vanguardia de la educación. Mi afición por la música y la literatura se despertó entonces". Actualmente no milita en ningún partido -"me agobia mucho; es un mundo que me supera", confiesa-, pero llegó a estar por un corto período de tiempo en el Partido Socialista Popular (PSP) de Enrique Tierno. "Fue en la época en que promoví la asociación Nova Cultura, hacia 1976, donde se dieron las primeras conferencias políticas y cuyos locales fueron destruidos por una bomba". Conejero se enfrenta ahora con una labor parcialmente distinta de las que ha venido desempeñando, y ha decidido abandonar temporalmente las aulas para impulsar un modelo de auditorio que sea un centro cultural en torno a la música con actividades variadas, no sólo a las horas tradicionales de los conciertos, y dirigidas a diversos públicos. "Yo creo" dice, "que los catedráticos y los intelectuales tenemos que estar en disposición de ayudar y de construir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de febrero de 1987