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Andrés Vázquez de Sola

Venturas y desdichas de un dibujante triunfador en Francia y procesado en España

"Por fin, el cocodrilo que tenía debajo de la cama me ha mordido la pierna". Andrés Vázquez de Sola, dibujante español nacido en San Roque (Cádiz) en 1927, que consiguió crédito internacional en las publicaciones francesas Le Canard Enchainé, Le Monde Diplomatique y L'Humanité, se ha referido en estos términos al auto de procesamiento que ha dictado contra él el Juzgado de Instrucción de Estepona (Málaga) por una serie de dibujos contra el ingreso de España en la OTAN.

"En tiempos de Franco me metieron en la cárcel preventivamente; después, durante 25 años trabajé en Francia sin ningún problema, criticando hasta a cinco presidentes de la República; ahora, si las cosas siguen así, no tendré más remedio que exiliarme de nuevo en Francia", añade Vázquez de Sola, que ha sido procesado por 20 dibujos publicados en el periódico La Tribuna de Marbella. La denuncia fue iniciativa del Gobierno Civil de Málaga. El juez le ha abierto ahora un proceso por desacato.Desde que volvió a España, a raíz de la muerte de Franco, hace ahora dos años y medio, Vázquez de Sola no ha tenido mucha suerte. "No encontré trabajo y tuve que volver a Francia. Hace dos años y medio decidí regresar a España, y ahora me dedico a lo que yo llamo el periodismo secreto, una cosa pequeña,en Interviú y otra en Mundo Obrero, del que me honro muchísimo".

Antes de llegar a la actual situación estuvo dirigiendo durante una corta temporada la revista El Cocodrilo. "Pero lo dejé", indica, "por haberme negado a que colaborara el humorista Summers y porque querían publicar un artículo sobre la vida privada de Alfonso Guerra". "No es que quiera ahora pasar la factura", añade, "pero creo que si he sido un buen dibujante para Francia y para otros países, también aquí podría ganarme la vida".

Vázquez de Sola, militante comunista, se muestra muy ckítico con el PSOE y con las circunstancias que rodean el mandato del actual Gobierno. "Me resultan incomprensibles ciertas actuaciones del PSOE relacionadas con la libertad de expresión, y que en un Gobierno de izquierdas no haya más diálogo".

Cree, por otra parte, que no existen condiciones objetivas para hacer buenas caricaturas en España, y califica de meros testigos a los dibujantes políticos, "cuando deberían ser jueces". "Dentro del humor político", asegura, "no caben censuras; se puede decir todo y se debe decir todo, siempre que se respeten los aspectos personales y la deontología profesional. Todo parece estar atado y bien atado".

Los dibujos que ahora le han causado los problemas con el juez fueron realizados, "por propia iniciativa y sin cobrar nada", para la campaña de la OTAN. En ellos se víerte una crítica descarnada, entre otros, contra el presidente y el vicepresidente del Gobierno. "Han acusado de soeces a estos dibujos, pero si esto es así, deberían procesar también a Quevedo o a Camilo José Cela", señala Vázquez de Sola.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de enero de 1987