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Crítica:CANCIÓN

Luis Pastor, acidez y ternura

Desde su presentación, las pasadas fiestas de San Isidro, en un recital de aciago recuerdo, en el que el insoportable sonido del Palacio de Deportes madrileño le arruinó una actuación que se inició espléndida, no había vuelto a actuar Luis Pastor en Madrid de manera más o menos oficial.Su actual presentación en la sala Elígeme, de Madrid, ha demostrado la excepcionalidad de aquella actuación y el magnífico momento por el que atraviesa.

Saxofonista espontáneo

Luis Pastor

Recitales de Luis Pastor, acompañado por Fredi Marugán, guitarra; Álvaro Peire, teclado y coros; Bida Nascimiento, bajo y coros; Emilio Robales, teclados; Julio Cano, batería, y Brian Quince, saxo. Espontáneos: Javie Batanero y el saxofonista anónimo. Duración: 75 minutos. Sala Eligeme.Madrid. Hasta el domingo 11. Once de la noche.

Acompañado por un grupo de músicos sólidos y sin tacha -incluido el saxofonista anónimo que se lanzó como espontáneo para soltarse un magnífico solo en el último bis del primer día-, Luis Pastor estuvo magnífico de voz, expresivo en la interpretación y con una presencia en escena claramente indicativa de lo que son sus canciones: una equilibrada mezcla de ternura -que se muestra en esos personajes suburbiales que pueblan sus canciones (Recordándote, Cristina, Rosalinda, Tu pesadilla) que interpretó en el recital, pero que tam bién están en otras que se queda ron en el tintero (Metro del lunes o A contramano)- y de acidez corrosiva ante las fuerzas, siempre represoras en unos u otros terrenos, que se enfrentan a esos personajes. Es lo que corresponde a un cantante que ofrece esa imagen de dureza y fragilidad a un tiempo, de chico de la calle y colega de cualquier paseante o esquinero. No son las suyas canciones neutrales o frívolas; son canciones de carne y hueso, que toman posiciones ante la vida y que reflejan una aventura vital que, por ser íntimamente propia, es también común a tantos otros. El resultado es un canto vitalista (Queriendo vivir, Clavo y canela o Certeza) que el tiempo ha teñido de un cierto escepticismo.

Músicas distintas.

Tras tanto hablar del estancamiento de los cantautores comprobamos con el tiempo que su evolución hacia una música madura, rica y actual, sin mimetismos gratuitos, resulta ejemplar. Luis Pastor es un caso paradigmático. Desde hace años viene construyendo una manera de hacer que, a diferencia de otros de los llamados cantautores urbanos, se ha ido nutriendo de músicas bien distintas a las anglosajonas, aunque, naturalmente, también haya mucho de ello en lo que hace. Músicas que tienen en la base los ritmos negros portugueses y brasileños, pero que, al ser asumidos por el cantante, aparecen como algo personal que, como una esponja, asume cuanto le gusta sin perder su forma propia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de enero de 1987