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Crítica:CANCIÓN

Conocer el pasado, construir el presente

El grupo Oskorri va a cumplir 15 años. En marzo celebrarán el acontecimiento con un magno recital en Bilbao en el que se reunirán todos los antiguos miembros del conjunto.De momento están presentan do en una serie de actuaciones su última grabación, el disco titulado In Fraganti, que interpretaron casi totalmente en este recital junto a otros temas pertenecientes a épocas anteriores, remon tándose hasta su primer disco al cantar alguna de las musicalizaciones que entonces, hicieron so bre poemas de Gabriel Aresti.

Excepto en los bises, no repitieron ni uno solo de los temas que han configurado su repertorio en los últimos tres años. Un repertorio que han cantado básicamente en recitales al aire libre, y en el que daban cabida fundamentalmente a sus canciones más rítmicas, más bailables, entre las que intercalaban con intejigencia alguna de sus hermosas baladas.Para esta ocasión, en que los recitales están teniendo lugar en teatros -lo que establece una relación con un público completamente diferente-, han elegido un repertorio mucho más tranquilo, con canciones de tiempo medio y una estructuración lineal, dramática y continua, que sólo se rompe para entonarse rápidamente en la última media hora de actuación.

Oskorri

Natxo de Felipe (percusión, guitarra acústica, acordeón y voz), Antón Latxa (guitarra acústica y voz), Fran Lasuén (violín, txalaparta y voz), Bixente Martínez (guitarra eléctrica, mandolina y txalaparta), José Ramón Fernandez (alboka, xirula, flauta y armónica), Txarli dé Pablo (bajo eléctrico), José Urrejola (saxo y flauta), con Kepa Junkera (trietrixa). Duración: 110 minutos. Teatro Victoria Eugenia. San Sebastián, 2 de enero

Estuvieron presentes, naturalmente, los mejores temas de su reciente disco: el impresionante Martin Galox, el lamento de una viuda gitana de 1930 por la muerte de su marido, al que ha puesto una música de hondo dramatismo Natxo de Felipe; Hau da debilidade; Biofin musikaz, de Bixente Martínez, o Ostatuko neskatzaren, de Antón Latxa, entre otras.

Una propuesta de recital sin concesiones, sin fáciles enganches con el público a partir de temas conocidos, exigiendo y obteniendo una atención cada vez más ausente de los recitales de canción popular, pero totalmente necesaria para degustar las canciones sensibles y matizadas que presentaba el grupo.

Propuesta original

La música de Oskorri se articula como un diálogo entre el pasado y el presente, entre la tradición y la contemporaneidad.La mezcla de instrumentos tradicionales y modernos, pertenecientes a muy diversas culturas, utilizados para interpretar temas de inequívocas resonancias vascas, sean éstos de origen tradicional o de creación propia; la inclusión de letras contemporáneas en melodías tradicionales y, a la inversa, melodías modernas para textos tradicionales; los arreglos con armonizaciones complejas que tan sólo aparecen como sencillas gracias al dominío que cada músico tiene de sus instrumentos; una base rítmica suavemente marcada, a veces insinuada, pero siempre firme y segura; un gusto por el matiz siempre presente, y un eclecticismo formal que desborda los límites del localismo, hacen de su música una de las propuestas estéticas'más atrevidas y novedosas de la música popular española.

No es el suyo un simple intento de poner al día melodías más o menos tradiciones ni de recuperar esencias perdidas, sino de crear un lenguaje propio y original que, manteniéndose firmemente aferrado con una mano a las raíces del árbol de Gernika, suelte con la otra atrevidas palomas musicales desde sus ramas.

Un lenguaje que les sirva para expresar su visión de la vida y, por qué no, también de la realidad cotidiana de su país. El resultado son canciones de una riqueza tímbrica sorprendente, de textos debidos normalmente a poetas vascos que se adaptan perfectamente a las músicas que componen los miembros del grupo, y que narran, en una perfecta unión de fondo, forma e idioma, historias que también discurren entre esos dos polos de conocer el pasado y construir el presente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de enero de 1987