En busca de los sepultados.
Los habitantes de San Salvador vivieron ayer una jornada de horror tras los continuos temblores de tierra que desde el viernes sufre la ciudad. Treinta escolares fallecieron sepultadas en una escuela. Entre los escombros de los edificios derrumbados en la capital eran muchos los padres que buscaban a sus hijos desaparecidos. El presidente salvadoreño, José Nalpoleón Duarte, anunció anoche que hasta entonces 1001 cadáveres habían sido identificados y 1.500 personas habían recibido primeros auxilios. La Cruz Roja señaló que se registraron al menos 400 muertos y 6.000 heridos. En la capital sólo fimciona un hospital, que no dispone de agua ni electricidad. España, como otros países, envió ayer su primera ayuda. Páginas 6 y 7


























































