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La comisión constitucional prolonga hasta 1992 el mandato de la presidenta filipina

La comisión constitucional filipina acordó extender hasta, 1992 el mandato de la presidenta, Corazón Aquino, ignorando los llamamientos de miembros del propio Gobierno y de dirigentes de la oposición a favor de la pronta celebración de elecciones para la jefatura del Estado.

La extensión del mandato presidencial y vicepresidencial por seis años, hasta el 30 de junio de 1992, está contenida en una enmienda del proyecto de constitución, en fase de elaboración, y que, según lo previsto, será sometido a un referéndum nacional en enero próximo.La comisión aprobó dicha enmienda en su sesión del martes, pocas horas después de que el ministro de Defensa, Juan Ponce Enrile, volviera a insistir indirectamente en la necesidad de celebrar nuevas elecciones presidenciales. Ponce, que ocupó el mismo cargo durante el mandato del dictador Ferdinand Marcos, manifestó, en un discurso ante el Club Rotario, que en las polémicas elecciones presidenciales del pasado 7 de febrero Aquino compitió con Marcos por la jefatura del Estado y repudió el mandato popular al proclamar una Constitución provisional.

El pasado 25 de marzo, un mes después de su llegada al poder, la presidenta disolvió el Parlamento, suspendió la Constitución de 1973 y proclamó una ley fundamental provisional, la llamada Constitución de la Libertad, mediante la cual gobierna con plenos poderes hasta la entrada en vigor de la nueva.

Con esta medida el Gobierno de Aquino dejó de ser constitucional para convertirse en gobierno revolucionario, declaró Enrile en su discurso, aunque sin recalcar, como había hecho en otra ocasión, la necesidad de legitimar el actual régimen.

Con sus palabras, que constituyen uno más de sus casi diarios desafíos a la presidenta, Ponce Enrile se une indirectamente a las voces que, como la del ex ministro de Trabajo Blas Ople, claman por la pronta celebración de nuevas elecciones presidenciales.

En el fondo de los desacuerdos manifiestos entre el ministro de Defensa -y el mando militar en general- y la presidenta Aquino están las negociaciones de paz entre el Gobierno y la guerrilla comunista del Nuevo Ejército del Pueblo (NEP). El general de brigada Mariano Adalem, por su parte, declaró ayer que la guerrilla comunista asesinó, en el norte de la isla de Mindanao, a unos 600 hombres de sus propias filas acusados de ser agentes del Gobierno. El militar, que es comandante en dicha zona, afirma que dichas purgas se iniciaron a comienzos de este año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de octubre de 1986