Los laboristas aprueban la desnuclearización total del Reino Unido

El Partido Laborista británico se comprometió ayer a llevar a cabo, en el caso de que lleguen al Gobierno, una política de defensa basada en una estrategia no nuclear, de una parte, y en el compromiso de incrementar la contribución del Reino Unido a la Alianza Atlántica por medio de un aumento de su armamento convencional, de otra. La decisión supone, entre otras cosas, el cierre de las bases nucleares norteamericanas situadas en territorio británico.

Más información

La decisión fue adoptada por la abrumadora mayoría de cinco a uno por el pleno de la conferencia anual del laborismo, que clausura hoy sus sesiones en la ciudad costera de Blackpool, en el mar de Irlanda, tras seis días de debates. Y supone, en palabras del portavoz de defensa y desarme: del partido, Denzil Davies, "la política de defensa más radical presentada al público por el partido en toda su historia".La definición no es exagerada. Un futuro Gobierno laborista, de acuerdo con el documento aprobado, prohibirá el almacenamiento y fabricación de armamento nuclear en territorio británico, lo que supone la clausura de las cinco instalaciones militares norteamericanas con armas atómicas existentes en la actualidad en el Reino Unido, entre las que se encuentran la única base de submarinos atómicos de la flota estadounidense fuera de su país, situada en Holy Loch (Escocia), así como, las bases desde donde despegaron los cazabombarderos F-111 en su incursión de castigo contra Libia, la pasada primavera.

Igualmente, los laboristas prohibirán, caso de llegar al poder, la fabricación de plutonio para usos militares, retirarán del servicio a los submarinos atómicos Polaris, cuya vida activa termina en todo caso, en la década de los noventa, y catricelarán el contrato para su sustitución por los submarinos Trident, con un coste de 12.000 millones de libras (unos 2,4 billones ole pesetas).

Misiles devueltos

Al mismo tiempo, y como consecuencia de esta decisión, los misiles de crucero, estacionados en territorio británico serían igualmente devueltos a EE UU.Los delegados pidieron que un futuro Gobierno laborista ponga fin a la participación británica en la Iniciativa de Defensa Estratégica del presidente Ronald Reagan, conocida como guerra de las galaxias. Con la misma rotundidad que aprobó esta moción, el plenario rechazó otra en la que se pedía la retirada del Reino Unido de la OTAN y el cierre de todas las bases norteamericanas en territorio británico, no sólo de las nucleares.

Como ha ocurrido desde el inicio de este congreso anual de los laboristas -que será seguido por el de los conservadores en Eastbourne, al sur de Londres, a partir del próximo domingo-, la moción sobre defensa aprobada por el plenario es la -favorecida por el líder del partido, Neil Kinnock, que ya la había anticipado en su intervención ante el plenario el pasado jueves.

"Leales miembros"

A las críticas norteamericanas por boca del secretario de Defensa, Caspv Weimberger, y su segundo, Richard Perle, Kinnock ha respondido: "Somos leales miembros de la Alianza Atlántica, y como tales aumentaremos nuestra contribución en armamento convencional, pero Chernobil ha demostrado que Europa es demasiado pequeña para una explosión nuclear de: cualquier clase".En palabas más patrióticas, el líder laborista dijo: "Estoy dispuesto a luchar y a morir por mi país y por lo que éste representa, pero no a dejar que mi país muera por mí".

Los laboristas piensan dedicar los ahorros que consigan con la cancelación del contrato de los Trident al incremento de los efectivos de la Marina, del Ejército y de la Fuerza Aérea, principalmente de la primera, con lo que conseguirían, de una parte, cumplir con uno de los papeles que les asigna el mando de la Alianza Atlántica, dando trabajo a los astilleros navales, que han sufrido un duro programa de reconversión industrial por parte del Gobierno conservador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de octubre de 1986.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50