Trabajo inicia mañana una campaña a favor de las elecciones sindicales

El Ministerio de Trabajo iniciará el próximo día 20 una campaña publicitaria en los distintos medios de comunicación animando a los trabajadores a participar, como electores y candidatos, en las elecciones sindicales que tendrán lugar con carácter oficial entre el 1 de octubre y el 30 de diciembre. Además de esta campaña Trabajo incrementará sus efectivos en personal y material para dar cobertura a los comicios. Es la primera vez que, a nivel institucional, se apoya el proceso de elecciones a representantes de los trabajadores.

El Ministerio de Trabajo ha establecido un presupuesto cercano a los 400 millones de pesetas para apoyar todo el proceso de elecciones sindicales. De ellos, 41 millones irán destinados a la confección y distribución de material impreso, y otros 4,5 millones a acondicionar unas oficinas de seguimiento electoral. Los efectivos de personal se verán reforzados, además, con la contratación de 35 personas por un período de seis meses.La partida más importante es la dedicada a publicidad, 350 millones de pesetas. La campaña, basada en el mensaje "La mejor herramienta es tu voto", se llevará a cabo entre el 20 de septiembre y el 7 de diciembre, por medio de la Prensa, la radio y la televisión. No sólo se pide a los trabajadores su participación como electores, sino que, además, se trata de dar una imagen digna del delegado sindical, animando a los trabajadores a presentarse como candidatos.

Manuel Chaves, durante la presentación de la campaña, afirmó que el Gobierno sería "exquisitamente neutral" en estos comicios. Y aunque los electores potenciales se acercan a los seis millones de trabajadores, el ministro aseguró que "nuestras previsiones apuntan a un colectivo de 2,2 millones, distribuidos en 60.0190 centros de trabajo".

En, 1982 fueron 1,9 millones los trabajadores que participaron en los comicios. Las previsiones de Trabajo difieren de las de las centrales, que confían duplicar estas cifras.

Aunque el ministro mostró ayer su deseo de que en esta ocasión los sindicatos que concurren a las elecciones eviten los radicalismos en los enfrentamientos, todo hace prever, por el contrario, que durante los próximos tres meses va a producirse una dura batalla, sobre todo entre las formaciones más representativas.

Ya el líder de Comisiones Obreras, Marcelino Camacho, ha adelantado sus sospechas de "pucherazo", y en el País Vasco continúa el conflicto abierto entre ELA-STV, por un lado, y UGT y CC OO, por otro, sobre la normativa electoral.

ELA-STV ha presentado ya preaviso de elecciones en todo el País Vasco, acción que ha sido recurrida ante la Magistratura de Trabajo por UGT. Medios del sindicato vasco señalaron que, en contra de algunas informaciones, ELA no estaba contra el preaviso -obligatoriedad de convocar con al menos 10 días de antelación-, sino contra la limitación de que éste sólo puedan realizarlo los sindicatos más representativos., Para esta central, se trata de impedir que determinadas organizaciones impongan su propio calendario y ritmo electoral.

Repetir el acuerdo

ELA-STV intentó sin éxito repetir en esta ocasión el acuerdo electoral suscrito en 1982 con CC OO y UGT, que permitió llevar a cabo en el País Vasco unas elecciones que mantuvieron un índice de credibilidad por encima de la media nacional.CNT-AlT, por su parte, ha pedido al Ministerio de Trabajo que se respete el derecho de la abstención y, en consecuencia, se apoye también publicitariamente esta opción.

En una reunión que Segismundo Crespo, subsecretario de Trabajo, mantuvo el pasado miércoles con José Luis García-Rúa, secretarío general de la central anarquista, se abordó la situación del patrimonio sindical y el próximo proceso electoral, al que la CNT-AIT no concurrirá, aunque sí lo haga la CNT liderada por José March.

García Rúa planteó que por parte de la Administración debía facilitarse el acceso a las empresas de militantes de la CNT-AIT para que pudieran explicar libremente sus posturas. Crespo, que prometió tener en cuenta sus peticiones, aclaró que éste era un tema que debía ser tratado con las empresas, aunque la ley orgánica de Libertad Sindical garantizaba precisamente este tipo de actuaciones.

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