Inaugurado en Moscú el primer teatro judío
El primer teatro judío de la capital soviética fue inaugurado ayer. El Teatro-estudio dramático judío, que es como se denomina el nuevo centro, cuenta con 21 actores y 8 músicos, en su mayor parte judíos, aunque hay también rusos y de otras nacionalidades de la URSS.
La mayor parte de los miembros del nuevo teatro formaban parte de un grupo de teatro judío ambulante, formado hace 24 años en Moscú, que actuaba sobre todo en provincias. En su repertorio hay seis obras del escritor en yiddish Cholem Aleichemn, que serán representadas en yiddish y ruso.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
Lo más visto
- Jubilarse a los 66 años y 8 meses llega a su fin: la nueva edad de retiro de 2026
- La Audiencia Nacional avala la decisión de Robles de retirar el nombre de Franco a una bandera de la Legión
- Un petrolero perseguido por Estados Unidos en el Caribe pintó una bandera rusa en un intento de escape
- Beyoncé se convierte en la quinta cantante en ingresar en el club de los multimillonarios
- “A mi taller vienen economistas y abogados buscando dar un cambio a su vida”: Mike Hausmann, el ebanista que se negó a vivir pegado al ordenador




























































